Límites, Juan Gelman

Publicidad
¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed,
hasta aquí el agua?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire,
hasta aquí el fuego?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor,
hasta aquí el odio?

¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre,
hasta aquí no?

Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas.
Sangran.

>> Siguiente >>

Análisis

Nadie puede saber lo que cada uno es capaz de sufrir. La libertad o el sufrimiento, el sexo o el amor, dependen de cada miembro de la pareja y sus deseos y su fuerza. El límite entre el amor y el odio dependen de cada uno. La personalidad y fuerza de un hombre son relativas. Un hombre no es igual a otro y lo que desea varía según quienes seamos cada uno. Lo único cierto es que el cuerpo sangra cuando sufre, cuando lucha. En eso todos somos iguales.

Publicidad

El ser humano tiene la capacidad para sentir. Sin embargo, cada uno de nosotros, cada persona, siente de manera diferente y en medidas diferentes. Es por ello que lo que puede ser felicidad para unos puede ser tristeza para otros, lo que puede ser debilidad, para otros puede ser fuerza.

Es por ello que, ante el sufrimiento, el sexo o el amor, etcétera, existen infinidad de visiones o personas que existen. Los sentimientos son algo personal, algo de lo que no podemos desprendernos. Cada uno de nosotros somos de una manera diferente. Sin embargo, lo que nos iguala a todos es la sangre que llevamos por dentro, como recorre nuestras venas y cómo gracias a ella podemos vivir.

Esa misma sangre que nos iguala a todos, que nos hace estar vivos en este mundo, al mismo tiempo también es diferente, no solamente desde el punto de vista médico, sino desde el punto de vista sentimental. Muchos de los sentimientos que tiene el ser humano se notan y se sienten en todo nuestro cuerpo y la sangre no es una excepción. Cuando algo nos excita lo notamos en la piel, lo notamos en la sangre que recorre nuestras venas y, de la misma manera, cuando algo nos hace sufrir, cuando algo nos hace sentir frío, nos ocurre lo mismo. Nuestro cuerpo es una forma de medir nuestros sentimientos.

Es por ello que son tan importantes los sentimientos como la personalidad de cada uno. Es por ello que es tan importante la capacidad que tengamos nosotros de expresarlos, dominarlos o mostrarlos, como presentarnos a los demás tal cual somos o de la manera que queramos que nos vean.


Volver Inicio