El Lagarto está Llorando, Federico García Lorca

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El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.

El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.

¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!

¡Ay, cómo lloran y lloran,
¡ay! ¡ay! cómo están llorando!

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Análisis

Los niños son muy importantes en la obra de Lorca y muchos de sus textos van dirigidos a los más pequeños. Sin embargo, no busca únicamente el contar algo, si no que recupera en esta obra literaria infantil esa idea de que, además de que disfruten con lo escrito, el texto lleve un mensaje que los más pequeños puedan captar y hacerles que ese momento de diversión también sea un momento de aprendizaje.

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En este caso dos lagartos lloran, ella y el. Son dos lagartos pequeños vestidos con delantales, como los baberos de los niños. Juegan a papás y han perdido sus anillos de plomo, sus anillos de compromiso. Es sol en el cielo, rojo, grande y redondo, parece un globo y los pájaros parecen unidos a éste por sus rayos haciendo que vuelen junto a él. Los lagartos, ella y él, ya mayores, lloran ante la belleza de ese momento, ante el paso del tiempo y el darse cuenta de que han estado juntos siempre.

Este tierno y hermoso poema nos habla de cómo el tiempo pasa para todo el mundo, de cómo nosotros nos damos cuenta de ello. La infancia discurre rápidamente entre dos pequeños que, cuando se dan cuenta, siendo ya mayores, son conscientes de que llevan toda su vida juntos.

Si nos detenemos un poquito más en el poema, cuando admiran la belleza de un atardecer o amanecer, son conscientes de que, de alguna manera, ha habido muchas cosas que se han perdido y que no han vivido. Es por eso que pueden llorar, no solamente por el tiempo perdido, si no por lo que no han podido disfrutar de la vida.

Sin embargo, esta mirada no tan infantil que utiliza Lorca implica también mucho cariño, mucho amor entre esos dos lagartos, entre ella y el. Han compartido toda una vida y no han perdido esa imaginación, ese niño que todos llevamos dentro y que, en muchas ocasiones, se pierde rápidamente sin que nos demos cuenta. La imagen del globo nos invita a soñar y la de los pájaros a que ese sueño vaya mucho más allá, viaje con nosotros. Es posible que la infancia se haya marchado, pero ellos siguen enamorados y juntos.


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