La niña de Guatemala, José Martí

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Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores...

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!...

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.

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Análisis

La niña de Guatemala es un poema en el que se nos describe el suicidio de una menor, de una niña. No se no nos describe a la menor pero sí el proceso y las causas del suicidio.

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La primera estrofa nos introduce en una especie de cuento irreal en la que se nos presenta una joven protagonista, pero no como un ser físico, sino como un recuerdo, como un cuento. Se nos da la causa principal de este suicidio: el amor.

En la segunda estrofa se nos presenta el momento del entierro. Éste ha sido multitudinario, hermoso, lleno de colores, de flores de amor y, sobre todo, con una delicadeza en la que se ha cuidado hasta el último detalle, como el relleno del ataúd en seda.

En la tercera estrofa se nos habla del causante del desamor de la niña y se le tacha como desmemoriado. Después de conseguir su amor, él la abandonó, se fue con otra y se casó, o ya estaba casado, haciendo que ella sufriera hasta el punto de tomar la decisión de acabar con su vida.
En la cuarta estrofa se nos indica que en su entierro acudieron todos, desde la clase alta hasta la clase baja, quizá por la repercusión de la noticia y del motivo de la misma.

En la quinta estrofa se nos indica claramente que es lo que hizo. Ella estaba enamorada y sufre el abandono del ser amado, con quien mantenía una relación adúltera, aclarando que estaba casado. Al sentirse abandonada ella decide suicidarse arrojándose al vacío desde un mirador. Lo peor que la amante pudo hacer es despedirse de ella, como indica la sexta estrofa, con un beso de despedida en la frente, como si fuera una amistad a la que hubiera renunciado y sin darse cuenta de las consecuencias de ese abandono.

En la siguiente estrofa se nos habla de cómo la encontraron ahogada en el río, de como las autoridades, el doctor, dará su dictamen científico cuando, como sabían todos, la razón de la muerte fue otra.

Aunque es una relación adúltera, la imagen que se da de esta joven es virginal. Por un lado hay un contraste de la frialdad del espacio en el que está al ataúd y en la que se va a realizar el funeral y, al mismo tiempo, se nos presenta la figura del padre, en primera persona, “besé su mano afilada”, proyectando esa imagen virginal a través del blanco de los zapatos de la difunta.

Para finalizar, el padre se queda hasta la noche, el momento del entierro y se da cuenta de que esa será la última vez que verá a su hija. A partir de ese momento sólo será un recuerdo y nada más, pero sabiendo siempre que ella murió por amor.


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