A Juan Ramón Jiménez, Rubén Darío

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¿Tienes, joven amigo, ceñida la coraza
para empezar, valiente, la divina pelea?
¿Has visto si resiste el metal de tu idea
la furia del mandoble y el peso de la maza?

¿Te sientes con la sangre de la celeste raza
que vida con los números pitagóricos crea?
¿Y, como el fuerte Herakles al león de Nemea,
a los sangrientos tigres del mal darías caza?

¿Te enternece el azul de una noche tranquila?
¿Escuchas pensativo el sonar de la esquila
cuando el Angelus dice el alma de la tarde?...

¿Tu corazón las voces ocultas interpreta?
Sigue, entonces, tu rumbo de amor. Eres poeta.
La belleza te cubra de luz y Dios te guarde.

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Análisis

El poeta se pregunta si su amigo tiene la fuerza, personalidad, para resistir los ataques contra sus ideas, su poesía y él mismo. Siente que Juan Ramón Jiménez tiene esa fuerza, casi como la de un héroe clásico. No teme a nada. Al mismo tiempo, tiene sentimientos profundos, tiernos, como cualquier otra persona sensible. Comprende a la gente y es capaz de interpretar lo que desea sin hablar. Es por ello que el poeta considera a su amigo preparado para ser lo que desee ser.

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Estamos ante un poeta que habla sobre otro poeta. En este caso el autor de estos versos se pregunta si este amigo, Juan Ramón Jiménez, tiene la fuerza necesaria para ser quien desea ser. Algo que podría preguntarle perfectamente al lector, al que de una manera indirecta, parece que también se dirige.

Casi parece un diálogo entre ambos. A raíz de esta supuesta conversación, se da cuenta de que no solamente es una persona con una gran personalidad y capacidad para escribir, sino que tiene la suficiente fuerza como para que no le importen los comentarios de otros poetas que lo puedan criticar o incluso la propia sociedad. Es consciente de quién es y de qué desea hacer.

Es por ello que el escritor de estos versos, ve a esta persona no solamente como a un amigo, sino como alguien que puede volar libre, alguien que es fuerte, que sabe lo que quiere y que está por encima de los dimes y diretes, está más allá de lo que puedan pensar de él, de lo que la crítica pueda intentar hacer para ofenderlo.

Cuando acabemos de leer el poema, de alguna manera podemos interpretar que, además de Juan Ramón Jiménez, el poeta también se dirige al lector y le hace reflexionar acerca de sí mismo. Cada uno de nosotros debe ser consciente de quién y tener la fuerza para aceptarlo y continuar su vida sin que ninguna crítica pueda afectarle.

La importancia de este poema está en que, a través de la imagen de Juan Ramón Jiménez, el poeta conecta con el lector y le hace partícipe de estos versos y, al mismo tiempo le hace reflexionar acerca de la vida, acerca de lo que quiere y acerca de su capacidad y fuerza para seguir su camino vital.


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