Inmortalidad, Amado Nervo

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No, no fue tan efímera la historia
de nuestro amor: entre los folios tersos
del libro virginal de tu memoria,
como pétalo azul está la gloria
doliente, noble y casta de mis versos.

No puedes olvidarme: te condeno
a un recuerdo tenaz. Mi amor ha sido
lo más alto en tu vida, lo más bueno;
y sólo entre los légamos y el cieno
surge el pálido loto del olvido.

Me verás dondequiera: en el incierto
anochecer, en la alborada rubia,
y cuando hagas labor en el desierto
corredor, mientras tiemblan en tu huerto
los monótonos hilos de la lluvia.

¡Y habrás de recordar! Esa es la herencia
que te da mi dolor, que nada ensalma.
¡Seré cumbre de luz en tu existencia,
y un reproche inefable en tu conciencia
y una estela inmortal dentro de tu alma!

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Análisis

inmortalidadEstructurado en cuatro quintetos encadenados, el autor desarrolla ese dolor que transforma una historia de amor, que puede ser la primera o la más importante del protagonista, en algo doloroso y una condena para el mismo.

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El resentimiento, la imposibilidad de perdonar y la necesidad, por parte del protagonista de este poema, de permanecer eternamente en el pensamiento de la pareja perdida, es la constante a lo largo de los versos de este poema de Amado Nervo.
En el primer quinteto nos presenta el fin de una relación que el protagonista considera puro, virginal y de entrega mutua. Al sentirse rechazado por su pareja y esta considerar su relación como algo efímero, no se resigna a perderla y, apelando a la memoria de los buenos momentos, intenta no perderla.

En el segundo quinteto y ante la intención de que el olvido, por parte de ese amor perdido, sea el siguiente paso de su relación, el protagonista esboza lo que podríamos considerar una maldición, una condena: el recuerdo constante de su presencia. El protagonista considera que su relación es lo mejor que ha tenido y tendrá su amor perdido, abocando su vida a un camino oscuro de barro y en el que sólo será feliz cuando se dé cuenta de lo que ha perdido y regresé a él.

En el tercer quinteto el protagonista sufre un proceso interior en el que se auto deifica y avisa a su amor perdido de su omnipresencia constante día y noche. Es más, como dios omnipresente, cree que fuera de su amor no tendrá nada más que soledad e infertilidad, tanto emocional como física, una especie de deseo de castración.

En el cuarto quinteto exige a la amada perdida que lo recuerde, porque lo dice y manda y, además, lo hace para que le duela y que ese dolor le impida romper lazos, recuperarse, curarse y rehacer su vida. Insiste en este último quinteto en ser un faro en su vida, algo eterno en su alma y, al mismo tiempo, un reproche constante en su recuerdo.

La negatividad del autor, a través del personaje principal del poema, para que el amor perdido pueda continuar su vida, crea una sensación de angustia, de incomodidad y, al mismo tiempo, de rechazo a cualquier motivo lógico que pudiera tener para terminar con la relación. Personalmente, me produce muchísima intranquilidad, este tipo de sentimientos tan negativos y que, interiormente, identifico con un odio misógino que no es posible aceptar.


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