Hoy, que es el Cumpleaños de mi Hermana, Pablo Neruda

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HOY que es el cumpleaños de mi hermana, no tengo
nada que darle, nada. No tengo nada, hermana.
Todo lo que poseo siempre lo llevo lejos.
A veces hasta mi alma me parece lejana.

Pobre como una hoja amarilla de otoño
y cantor como un hilo de agua sobre una huerta:
los dolores, tú sabes cómo me caen todos
como al camino caen todas las hojas muertas.

Mis alegrías nunca las sabrás, hermanita,
y mi dolor es ése, no te las puedo dar:
vinieron como pájaros a posarse en mi vida,
una palabra dura las haría volar.

Pienso que también ellas me dejarán un día,
que me quedaré solo, como nunca lo estuve.
Tú lo sabes, hermana, la soledad me lleva
hacia el fin de la tierra como el viento a las nubes!

Pero para qué es esto de pensamientos tristes!
A ti menos que a nadie debe afligir mi voz!
Después de todo nada de esto que digo existe...
No vayas a contárselo a mi madre, por Dios!

Uno no sabe cómo va hilvanando mentiras,
y uno dice por ellas, y ellas hablan por uno.
Piensa que tengo el alma toda llena de risas,
y no te engañarás, hermana, te lo juro.

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Análisis

Los momentos depresivos en la obra de Neruda también están presentes. Son etapas en las que parece que todo lo que está a su alrededor le hace entrar en una espiral de infelicidad, de tristeza, de desesperación…, en la que no encuentra nada a lo que aferrarse y nada le ofrece un punto de apoyo en el que poder tomar un respiro y sentirse un poco mejor.

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Además, en muchas ocasiones, es el propio poeta el que prefiere recrearse en esos sentimientos para, en cierta manera, crear un proceso catártico del que él pueda salir liberado, fuerte, crecido y con la energía suficiente para volver a creer en el ser humano, en el amor y en otra serie de sentimientos que el poeta tiene muy interiorizados. Este poema es una representación de esos momentos dolorosos y llenos de tristeza.

El poeta utiliza la imagen, la metáfora de un cumpleaños, para mostrarnos su vacío, su derrota y como el paso del tiempo le ha despojado de todo sentimiento, incluso de sí mismo, lo ha vuelto una persona insensible. Pero no sólo desde el punto de vista sentimental, sino que físicamente está en una etapa en la que ya no se reconoce. Quizás estemos ante ese momento de la vejez, la madurez tardía.

Todo lo vivido lo guarda, ya sean alegrías y tristezas, y siente que todo eso le afecta. El poeta nota que la soledad será parte de su última etapa vital. Es consciente de sus propios pensamientos y desea sentir ese fracaso emocional así. Por eso prefiere la mentira, el llorar bajo la máscara de la felicidad de un payaso. Ese es el último regalo que ofrece, además de su amor y su risa a su hermana.

Cuando uno acaba de leer estos versos, le entra una sensación de desazón, de incredulidad al notar como el poeta tiene unos altibajos tan profundos y, sobre todo, al ver que cuando la negatividad entra en su interior, en vez de enfrentar la y luchar por eliminarla, se resigna a que entre y le haga daño, como si buscara su propia autodestrucción. Esto es algo que contrasta con otros poemas en los que el amor y la felicidad tienen un grado de pasión muy elevada.


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