Hombre que Mira el Cielo, Mario Benedetti

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Al principio ella fue una serena conflagración
un rostro que no fingía ni siquiera su belleza
unas manos que de a poco inventaban un lenguaje
una piel memorable y convicta
una mirada limpia sin traiciones
una voz que caldeaba la risa
unos labios nupciales
un brindis

es increíble pero a pesar de todo
él tuvo tiempo para decirse
qué sencillo y también
no importa que el futuro
sea una oscura maleza

la manera tan poco suntuaria
que escogieron sus mutuas tentaciones
fue un estupor alegre
sin culpa ni disculpa
él se sintió optimista
nutrido
renovado
tan lejos del sollozo y la nostalgia
tan cómodo en su sangre y en la de ella
tan vivo sobre el vértice de musgo
tan hallado en la espera
que después del amor salió a la noche
sin luna y no importaba
sin gente y no importaba
sin dios y no importaba
a desmontar la anécdota
a componer la euforia
a recoger su parte del botín

mas su mitad de amor
se negó a ser mitad
y de pronto él sintió
que sin ella sus brazos estaban tan vacíos
que sin ella sus ojos no tenían qué mirar
que sin ella su cuerpo de ningún modo era
la otra copa del brindis

y de nuevo se dijo
qué sencillo
pero ahora
lamentó que el futuro fuera oscura maleza

sólo entonces pensó en ella
eligiéndola
y sin dolor sin desesperaciones
sin angustia y sin miedo
dócilmente empezó
como otras noches
a necesitarla.

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Análisis

El poeta está observando una lluvia de estrellas y esto le hace pedir deseos que él considera esenciales. Inicia estos deseos con uno tan esencial como es el de luchar aunque duela. Pero también que el amor nunca se vaya de su vida. Otro de los deseos que pide, desde un punto de vista social y político, es que los torturadores y dictadores y políticos que sometieron al pueblo, sufran y mueran.

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También desea que los presos políticos salgan de la cárcel y sigan la lucha nuevamente por la libertad del pueblo, sin venganzas ni odios. El poeta desea que la justicia avance, que luche y gane porque es lo que debe ser. También que la muerte no llegue y el corazón siga latiendo. Quiere que la muerte llegue en el momento oportuno. El poeta desea que el amor de su amada nunca le falte. El final del poema es el fin de la lluvia de estrellas y la llegada de un nuevo amanecer, de un nuevo día.

Una lluvia de estrellas es una excusa para el poeta, para el protagonista de este poema, para pedir una serie de deseos que se alejan completamente de los infantiles u otros más triviales en la madurez o vejez. Estamos ante un poeta comprometido con la lucha social, con la mejora de las condiciones políticas, económicas y sociales de un país que ha sufrido una dictadura y represión.

Es por ello que sus deseos se relacionan directamente con esto. La mayoría de ellos se concentran en que los presos políticos salgan de las cárceles, que los torturadores y gobernantes que han oprimido al pueblo y mantenido un poder dictatorial sean expulsados de esos rincones de poder y desaparezcan definitivamente.

La justicia es muy importante para el poeta. Pero esta justicia debe ser democrática, debe ser justa de verdad y, sobre todo, sin que las venganzas personales o de cualquier otro tipo influyan en las decisiones. El poema también tiene un pequeño espacio para el amor, para el sentimiento íntimo y personal.

Así, el poeta ama a la persona con la que convive y no desea que se vaya nunca de su lado. Es por ello que desea y pide que el amor que recibe de su compañera nunca le falte, que estén juntos y que la relación sea para siempre. No es un poema circular, pero es un poema en el que está bien definido cuando termina. El fin del mismo es el inicio de un nuevo día, de un nuevo amanecer, de un alba lleno de ilusión y de ganas de que el cambio social, político, etcétera, se haga realidad.


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