Gallos Sueños, Mario Benedetti

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Tenemos una paciencia verde y sólida como un caimán
una paciencia a prueba de balas y promesas

sabemos aguantar con los delirios en acecho
hacer almácigos con nuestros odios mejores

tenemos una esperanza blanca y prójima
como una paloma que ya no es mensajera

tenemos una esperanza a prueba
de terremotos y congojas

sabemos esperar rodeados por la muerte
sabemos desvelarnos por la vida

tenemos una alegría temprana como un gallo
una alegría convicta maniatada y rabiosa

sabemos cómo desatarla y sabemos
que al alba cantarán los gallísimos sueños.

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Análisis

El ser humano puede esperar pacientemente durante mucho tiempo, como el caimán espera su presa. Sabe aguardar, aunque odie, el momento oportuno para atacar. Nuestra esperanza ya no es esa paloma blanca, ese espíritu de Dios. Sabemos esperar por encima de sufrimientos y felicidad.

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La esperanza también es vivir, aunque seamos conscientes de la muerte. Nuestra felicidad y tranquilidad puede esconder rabia, una tensa calma. Pero el ser humano, cada uno de nosotros, sabe que un día esa paciencia, esa rabia, la dejaremos salir y nadie detendrá nuestros sueños, la fuerza de nuestra llamada levantará a todos.

La capacidad del ser humano para soportar cualquier tipo de sufrimiento, dolor, indignación y rabia es altísima, parece que nunca tendrá fin y es en esto en lo que se basan en muchas ocasiones los poderes políticos y económicos para presionar al pueblo creyendo que aguantarán indefinidamente.

Sin embargo, en contra de lo que puedan pensar, el pueblo tiene un límite y cuando se cruza es entonces cuando todo explota, todo revienta y el pueblo se levanta para reclamar lo que le pertenece por derecho. La esperanza de que todo pueda cambiar desaparece por el hartazgo de la espera por algo que se le niega al que sufre.

Es por ello que, como suele suceder en las revueltas, desde un punto de vista metafórico, el pueblo se levanta al alba, con el canto del gallo, sabiendo que es esa rabia, esa paciencia que se ha dejado atrás, etcétera, la que da fuerza al pueblo para luchar, para enfrentarse a cualquier tipo de represión, sabiendo y teniendo el convencimiento de que la victoria es posible, de que alcanzar los sueños no es un al irreal.

El poeta escribe ese poema como una advertencia a los grupos de poder que pueda haber en un país, ya sean políticos, económicos, sociales, etcétera. El pueblo es paciente cuando se le pide, es paciente cuando se prometen cambios y aguanta y sufre cuando se le oprime y se niegan sus derechos y un futuro mejor. Pero cuando se llega al límite, cuando se traspasa la línea que separa la paciencia con la burla, con la humillación, la mentira, eso no se tolera y es por ello que se busca lo que a uno o a una sociedad, el pueblo, le pertenece.


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