Lo fatal, Rubén Darío

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Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...

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Análisis

La vida, el ser y el conocer es otro de los motivos temáticos de muchos poemas en este, en algunas de sus partes, para tomar referencias de Hamlet de Shakespeare. Hay un enfrentamiento interior entre el sentir, el conocer y el saber. Estamos ante un poema de Rubén Darío, un soneto concretamente, que, de una manera poética, utiliza un tema universal.

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En la primera estrofa de este soneto, el poeta inicia los versos haciendo una referencia de lo positivo que es ser una planta, un árbol o una materia inerte, como una piedra, ya que de esta manera somos insensibles, somos menos que una persona. El poeta desea no ser consciente de lo que le rodea para no sentir dolor, tanto el propio como el ajeno. El poeta intenta escoger qué es lo mejor: la conciencia o la inconsciencia. Para el poeta la elección mejor es la segunda.

En la segunda estrofa de este soneto se hace hincapié en esta idea y se nos dice que cuanto más conocemos, más desconocemos el camino y mucho menos podemos saber el futuro. Para el poeta es mejor no saber cuándo desapareceremos, cuando nos moriremos, porque así nuestro sufrimiento será mucho menor.

En el primer terceto de este poema se nos dice que lo desconocido afecta siempre a nuestra vida, a lo que digamos, hasta el momento mismo de nuestra muerte. En el último terceto, al que le falata un verso, lo único cierto es que en nuestra vida no sabemos lo que viviremos y nuestro pasado no importa para nuestro camino.

La falta de un último verso para que este soneto este completo, nos hace pensar que es el propio lector el que tiene que completarlo. Es como si el lector fuera el que tiene la última respuesta, la decisión final de lo que hacer con su vida y de cómo orientar su camino vital hacia donde sea. Podríamos pensar que casi se nos invita a una especie de libre albedrío que, sin embargo contrasta con la visión triste, negativa del poema en su conjunto.

Quizá, con este final abierto, que nos brinda Rubén Darío, es más importante la indicación que nos hace el poeta sobre si es mejor la conciencia o la inconsciencia, el saber. En este caso, podemos atrevernos a pensar que se nos invita a descubrir, a conocer, al ser consciente. Es una mirada positiva final a través de un camino de incertidumbre, de miedo, de indecisión.


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