Ésta es mi Casa, Mario Benedetti

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No cabe duda. Ésta es mi casa
aquí sucedo, aquí
me engaño inmensamente.
Ésta es mi casa detenida en el tiempo.

Llega el otoño y me defiende,
la primavera y me condena.
Tengo millones de huéspedes
que ríen y comen,
copulan y duermen,
juegan y piensan,
millones de huéspedes que se aburren
y tienen pesadillas y ataques de nervios.

No cabe duda. Ésta es mi casa.
Todos los perros y campanarios
pasan frente a ella.
Pero a mi casa la azotan los rayos
y un día se va a partir en dos.

Y yo no sabré dónde guarecerme
porque todas las puertas dan afuera del mundo.

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Análisis

La poesía es el mundo del poeta. En ella el tiempo se para y los versos son parte de él, pero no son él, lo que hace que sienta que se engaña a sí mismo. La primavera lo condena al amor y el otoño al recogimiento. En sus poemas hay personas diferentes que sienten, que aman, que comen, que sufren y que son felices.

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Todo pasa junto a su casa: la poesía, el ser humano, animales y el tiempo y todo lo que les ocurre le afecta a él mismo. El poeta no tiene con qué protegerse porque el mundo, la poesía está en él. Su aire entra fresco sin que pueda evitar que lo invada en sus versos, su producción literaria.

En este poema, Benedetti nos habla de la creación poética del poeta. Para él, todo lo que le rodea, todos aquellos que están cerca del y todos aquellos personajes inventados que asoman a su mente, son susceptibles de acabar siendo versos en uno de sus escritos. Éstos así porque el poeta tiene que estar abierto a la inspiración que puede llegar a través de cualquier impulso, a través de algo que la haga despertar.

Él siente que es un transmisor poético de todo aquello que tiene a su alrededor. La poesía no es sólo su trabajo, el medio a través del cual se expresa, sino también algo inseparable de sí mismo. Siente que no puede protegerse de los sentimientos positivos, negativos, etcétera, que le hagan disfrutar, sufrir o cualquier otro tipo de emoción. Para él la poesía es así. Atrapa a una persona, la inspira, la encadena y nunca vuelve a soltarlo.

El poeta, aun así, acepta esto porque le abre un mundo nuevo y por qué, para él, es una ventana a descubrir nuevos lugares, conocer nuevos sentimientos y compartir y departir con personas nuevas, diferentes. Además, todas esas experiencias vividas a través de su trayectoria vital, son a su vez fuente nueva de inspiración para sus poemas. Es por ello que, además de la belleza y de la maravilla de la poesía que disfruta cada día, también está expuesto al sufrimiento que todo ello pueda producir.


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