Está bien!, Amado Nervo

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Porque contemplo aún albas radiosas
y hay rosas, muchas rosas, muchas rosas
en que tiembla el lucero de Belén,
y hay rosas, muchas rosas, muchas rosas
gracias, ¡está bien!

Porque en las tardes, con sutil desmayo,
piadosamente besa el sol mi sien,
y aun la transfigura con su rayo:
gracias, ¡está bien!

Porque en las noches una voz me nombra
(¡voz de quien yo me sél), y hay un edén
escondido en los pliegues de mi sombra:
gracias, ¡está bienI

Porque hasta el mal en mí don es del cielo,
pues que, al minarme va, con rudo celo,
desmoronando mi prisión también;
porque se acerca ya mi primer vuelo:
gracias, ¡está bien!

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Análisis

José Amado Ruiz de Nervo (Tepic, 1870 – Monteviedo, 1919) es un importante poeta mexicano y autor del poema que nos disponemos a analizar. Comenzó a estudiar en el seminario de Zamora hacia el año 1886 pero se vio obligado a dejarlo unos pocos años después por problemas económicos. Estos años marcarán notablemente una primera etapa poética muy influenciada por la espiritualidad y el misticismo. Se le considera un poeta modernista, de hecho fundó junto a Jesús Valenzuela La Revista Moderna. En 1900 obtuvo un trabajo en París y allí se relacionó con otros artistas modernistas. En la capital parisina conoció a su mujer, quien, desafortunadamente, murió pocos años después; también el dolor causado por su muerte la inspiraría en su obra. Cuando regresó a su país natal se dedicó a la diplomacia y vivió en diferentes países de habla hispana.

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Su obra puede organizarse en tres grandes bloques fundamentalmente: el primero correspondería con su etapa marcada por la espiritualidad y la religión; el segundo corresponde a su etapa en París y expresa amor y nostalgia a México; la tercera etapa está marcada por influencias europeas y de otros países latinoamericanos. Entre sus obras podemos destacar La amada inmóvil y El bachiller.

¡Está bien! Es un poema compuesto por dieciocho versos de arte mayor y con rima consonante organizados en cuatro estrofas: un quinteto al comienzo, dos serventesios con la particularidad de que sendos cuartos versos son de arte menor, y otro quinteto con el que se finaliza el poema.

Podríamos atribuir esta obra a su primera etapa como escritor, ya que el tema fundamental es la reflexión y exposición de todos aquellos motivos por los cuales “todo está bien” y debe estar agradecido “al cielo”. Como ya sabemos en términos cristianos “cielo” viene vinculado a Dios, al Creador, a la casa de Dios.

Las dos primeras estrofas expresan elementos bellos de la creación, especialmente la rosa, los cuales ayudan a que el poeta tome conciencia de todo lo que posee y dé gracias. Irá repitiendo esta frase de agradecimiento a lo largo de todo el poema: “gracias, ¡está bien!” (versos 5, 9, 13 y 18). En la tercera estrofa pasa a nombrar elementos más abstractos como son una voz que el poeta oye y no le es extraña (versos 10 y 11) y “un edén”, es decir, el paraíso, que lo acompaña “en su sombra”. Nos está mostrando aquí una gran parte de su creencia: lo que lo está esperando en la otra vida ya está escrito, ya lo acompaña “escondido en los pliegues de su sombra”. La cuarta y última estrofa expresa una metáfora que nos introduce definitivamente en la otra vida, en el día de la muerte del autor: “porque se acerca ya mi primer vuelo” (verso 17).

Para Nervo este vuelo, este cambio de estado, este viaje es el comienzo de algo y por ello no sólo lo considera el primer vuelo sino que añade: “gracias, ¡está bien!”, mostrando una confianza plena en la escatología propia de su religión y recordándonos a las teorías platónicas que tanto influyeron a la hora de interpretar y revivir el cristianismo: ideas como cielo – prisión terrenal, volar a la hora de la muerte, etc.

Este breve pero denso poema está cargado de repeticiones que embellecen el mensaje: “gracias, ¡está bien!” (verso 5); geminaciones: “hay rosas, muchas rosas” (versos 2 y 4); y grandes metáforas: “piadosamente besa el sol mi sien” (verso 7).

Sin nombrar de manera explícita cuáles son sus creencias, con este poema Nervo no sólo nos lo está diciendo sino que logra explicar gran parte de los pilares que sustentan su fe: agradecimiento, paciencia, humildad, belleza, recompensa tras la muerte y esperanza en el momento de la muerte y no tormento.


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