Espero, Mario Benedetti

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Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento sólo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no solo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no solo....

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Análisis

Poemas como “Espero” nos permiten comprender la trascendencia y la popularidad de la obra de Mario Benedetti. Se trata de uno de los poetas en castellano más leídos de las últimas décadas, una figura imprescindible en toda Hispanoamérica. A pesar de que buena parte de la crítica especializada le sitúa en un segundo escalón con respecto a Neruda o Lorca, “los lectores le han dado la razón”, como dijo alguna vez el escritor uruguayo.

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Ese es uno de los hallazgos de Benedetti, haber escrito para la gente y no para la crítica o sus compañeros de profesión. No tuvo reparos en simplificar la poesía, huir de lo críptico y la búsqueda de la metáfora perfecta. Exponer, en definitiva, emociones comprensibles para cualquier lector. De alguna forma, Benedetti fue uno de los responsables de la democratización de la poesía.

“Espero” habla de ausencias, de distancias, de amor quebrado por la separación. Y lo hace con un lenguaje sencillo, de imágenes diáfanas. El tono de toda la pieza es melancólico, de “esperanzas perdidas”. El yo lírico vive una noche constante esperando un día que no llega. La noche es la ausencia y el día es el reencuentro posible. O bien, las noches como instantes eternos de soledad, en los que el yo poético se encuentra de frente con su dolor. Con estos sencillos conceptos se abre este poema que continúa exponiendo el dolor que vive el yo poético por la separación de su amada.

Hay que tener en cuenta que Benedetti vivió largos periodos de exilio, separado no solo de muchos seres queridos, sino también de su patria. “Espero” es de esos poemas que exponen el sufrimiento que conlleva la ausencia, no solo de las personas, también del hogar. El yo lírico también es consciente de que los sentimientos de su amada son de dolor, aunque tal vez por orgullo “no lo dices”.

Benedetti se refiere a un beso que inició la ausencia. Esos besos eternos de estación o aeropuerto que anuncian el final, besos que no debieran acabar nunca pero que se detienen. Y al beso le sigue el sueño, el sueño del reencuentro. Así lo expone Benedetti que insiste una y otra vez en que “no está allí”.

En los últimos versos se dan las claves de ese exilio forzado. El yo poético se vio obligado a la partida y no puede volver. Son circunstancias que van más allá de su propia responsabilidad. De alguna manera, el yo poético espera que su amada le perdone y que comprenda que, por el momento, no es posible el reencuentro.

La noche como el espacio ideal para el estruendo melancólico aparece de nuevo al final de la pieza. El yo poético se tortura con estos versos y es que, a veces, la tortura es parte del amor. “Espero” es un poema sencillo y cercano, tal vez un tanto autocomplaciente, pero que ha quedado como una de las piezas que mejor exponen el dolor de la ausencia.


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