Ese Gran Simulacro, Mario Benedetti

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Cada vez que nos dan clases de amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros

en mi región hay calvarios de ausencia
muñones de porvenir/arrabales de duelo
pero también candores de mosqueta
pianos que arrancan lágrimas
cadáveres que miran aún desde sus huertos
nostalgias inmóviles en un pozo de otoño
sentimientos insoportablemente actuales
que se niegan a morir allá en lo oscuro

el olvido está tan lleno de memoria
que a veces no caben las remembranzas
y hay que tirar rencores por la borda

en el fondo el olvido es un gran simulacro
nadie sabe ni puede/ aunque quiera/ olvidar
un gran simulacro repleto de fantasmas
esos romeros que peregrinaran por el olvido
como si fuese El Camino de Santiago

el día o la noche en que el olvido estalle
salte en pedazos o crepite
los recuerdos atroces y los de maravilla
quebrará los barrotes de fuego
arrastrarán por fin la verdad por el mundo
y esa verdad será que no hay olvido.

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Análisis

El poeta habla de cómo desde el gobierno, en su momento, tras el golpe de Estado en Uruguay de 1973, se intentó que la sociedad olvidara todo lo sucedido, creando una historia irreal de los hechos. Esto no pudo ser posible porque la sociedad no olvidó, ni quiso hacerlo.

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Hubo muertos, desaparecidos, música compuesta y dedicada a los nuevos tiempos y un nuevo poder, hubo personas que fueron paseados y enterradas en los campos. Hubo tanto dolor que fue imposible que la sociedad olvidara. Para olvidar, primero hay que recordar. Por eso es imposible el olvido. Pero también el poeta aboga por abandonar todo sentimiento de rencor.

Insiste e insinúa que olvidar es imposible y aquellos que lo desean hacer, incluso con promesas, se equivocan. El poeta es consciente de que se sabe poco de lo sucedido, de la represión, de la opresión, las torturas y muertes, etcétera. Cuando todo se sepa, entonces todo lo horrible que sucedió saldrá a la luz y los se callaban hablarán, los que habían olvidado recordarán, porque olvidar todo es imposible.

Estamos ante un poema de Benedetti en el que ofrece una visión de lo que se quiso hacer tras el golpe de Estado del Uruguay. Como suele ocurrir en este y muchos otros países en los que hubo dictadura, el poder establecido intentó que los vencedores reescribieran la historia a su favor y que los vencidos fueran olvidados, apartados del recuerdo y, poco a poco, adesapareciendo de la historia, de la realidad como si nunca hubieran existido y nunca hubiera pasado nada.

Pero lo que este tipo de gobiernos no entienden es que el pueblo jamás olvida y que todo lo sucedido queda marcado a fuego en las mentes y en la piel de todos aquellos que sufrieron la represión. Es por ello que mientras haya muertos, sea del bando que sean, enterrados en lugares desconocidos, mientras haya personas que estén en el poder y que hayan oprimido y torturado a personas que pensaban diferente y, sobre todo, mientras el pueblo se niegue a aceptar un gobierno dictatorial, opresor y que no sido elegido por él, la victoria de la dictadura jamás será posible.


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