Escucha mis palabras oh Señor (Salmo 5), Ernesto Cardenal


 

Análisis de Escucha mis palabras oh Señor (Salmo 5)

El poeta se dirige a Dios, al que considera un ser justo, honrado y bueno. Ataca a los políticos, de los que opina que son falsos, embaucadores y que mienten con sus palabras. Siente que son unos hipócritas cuando hablan de la paz y, al mismo tiempo se arman para la batalla. Para ellos, la paz es algo débil y que no se entiende sin la guerra.

El poeta cree que lo que hacen es hacer ele mal, lo peor y sólo Dios puede salvarle. El poeta se dirige a Dios para acusarles de incitar a la guerra, a la muerte, al odio. Desea que nada de lo malo que planean ocurra. Para él, Dios es su refugio, es quien ama al que es puro de corazón, a quien sólo busca amor y, además, es mucho más poderoso que las armas.

Como podemos observar estamos ante un poema en el que hay una visión completamente diferente entre lo humano y lo divino. Por un lado, los humanos son lo negativo, algo falso. Se ataca directamente a los dirigentes, a los políticos, a los que acusa de no importarles para nada los demás. Se mueven únicamente por motivaciones personales y beneficios.

Por otro lado, la divinidad es todo lo contrario. Es bondad, es justicia y, sobre todo es amor. En la divinidad no entra el odio, la guerra y, sobre todo, la divinidad es justicia y siente que sólo Dios es capaz de acabar con todo lo negativo y evitar que el ser humano acabe con todo lo bueno que pueda quedar.

El poema es casi como una oración del poeta desde lo más profundo de su intimidad para qué, además de escuchar sus palabras, encuentre una vía para hacer que todo lo negativo que está ocurriendo deje de suceder. Las guerras no son algo que el hombre busque, sino que lo buscan sus dirigentes, que de una manera egoísta son capaces de despertar lo peor de cada uno de nosotros para conseguir que nos enfrentemos entre nosotros, en muchas ocasiones, por algo en lo que no creemos, por algo que desconocemos y cuyas motivaciones nunca son justas, nunca buscan la paz sino el sometimiento.

Analizado por Susana en Poemas.de