Epitafio, Juan Gelman

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Un pájaro vivía en mí.
Una flor viajaba en mi sangre.
Mi corazón era un violín.

Quise o no quise. Pero a veces
me quisieron. También a mí
me alegraban: la primavera,
las manos juntas, lo feliz.

¡Digo que el hombre debe serlo!

(Aquí yace un pájaro.
Una flor.
Un violín).

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Análisis

La juventud, la liberta de la vida, el amor hierve con todo su calor y la música de la vida es parte de los sentimientos del poeta. Se siente vivo. Su vida amorosa está llena de sentimientos correspondidos. Echan en falta esos momentos sinceros de juntar las manos, de la felicidad sincera. Invita al lector a vivir, amar. El epitafio del poema es que ese amor de juventud, sincero, esa música de la primera vez, ha muerto, ha desaparecido para siempre.

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Como podemos intuir una vez acabado de leer el poema, vemos una visión negativa de la vida cuando pasamos de la adolescencia, de su juventud ingenua, a la madurez, a la vida real y ésta nos golpea de una manera salvaje y sin miramiento. Parece que es un momento en el que todos es parecido y todo es una lucha constante hasta el final de la misma, como si el único momento de descanso fuera a ser la muerte.

Como escriben otros poetas, el mundo que vivimos es duro, oscuro y gris en cuanto a sentimientos. Nos ataca a diario para someternos, impedirnos ser felices y vivir como deseamos. Únicamente nos deja un breve espacio de tiempo, nuestra juventud, para descansar, para que tomemos fuerzas y para, a la hora de llegar a este encuentro con la vida real, el choque no sea fulminante.

Sin embargo, hay una contradicción en el poema, ya que por un lado el poeta nos presenta una sociedad muy negativa y de la que no podemos escapar y, al mismo tiempo, hay una presencia constante de pensamientos y sentimientos hermosos cuando recuerda su infancia, su juventud y cómo el amor llegó a su vida de muchas maneras y de manera constante. Por otro lado, esa negatividad hace que nos preguntemos si realmente el poeta lo siente así o hay algo ajeno a él o algún hecho en su vida que haya hecho que su forma de ver lo que le rodea haya cambiado de manera tan drástica.

El lector se queda con la sensación de que puede ser esta última idea, la de que un hecho personal le haya afectado, haya sido el causante de esta visión tan negativa del mundo y, al mismo tiempo del ser humano. Es por ello que entendemos que el epitafio al que se refiere el poeta sea algo más dirigido hacia el mismo que hacia los demás.


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