Enamorarse y No, Mario Benedetti

Publicidad
Cuando uno se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.

>> Siguiente >>

Análisis

El amor hace que el tiempo sea un concepto que deja de tener sentido. No pensamos en él. El dolor desaparece y notamos que revivimos nuevamente. Nos sentimos fuertes, valientes y creemos que la muerte nunca podrá con nosotros. El amor es gratis y nos convierte en alguien nuevo, alguien que crece como la semilla de un árbol.

Publicidad

Todo es sentir y creemos que nada puede estropearlo. Desenamorarse es ser consciente de quién es uno física, emocional y psicológicamente. No somos los que los demás nos querían hacer ver. La caída nos envejece más y el espejo, ese ser consciente de la realidad, nos hace sentir peor.

El protagonista del poema se pone frente al lector y se dirige a él para hablarnos del amor, que parece que ha experimentado muy de cerca. Así encontramos dos visiones: la que se desarrolla cuando uno está con su pareja enamorado y la otra, cuando se rompe definitivamente la relación entre ambos.

Lo destacable es que, para el poeta, cuando estamos en pareja y estamos enamorados dejamos de ser nosotros mismos y nos dejamos arrastrar por la visión que los demás tienen de nuestra relación. Es como si se quisiera vivir únicamente el momento de una manera muy intensa, sin pensar en todo lo que viene después.

El problema es que lo que puede venir después es que esa historia de amor es la ruptura de la misma relación. Es en ese momento cuando somos conscientes de nosotros mismos, de lo que hemos hecho y de lo que ha supuesto la relación en nuestra vida. Nos damos cuenta rápidamente de qué es lo que ha pasado para que termine y nos sentimos menos porque creíamos que jamás nos pasaría a nosotros.

También hay que destacar un punto en este poema y es que el tiempo es un tema importante. El amor hace que el tiempo no exista o, por lo menos, no pensemos en él. Únicamente cuando la historia de pareja se rompe somos conscientes del tiempo transcurrido y, en ocasiones, si la relación es muy prolongada, el paso del tiempo también queda reflejado, marcado en la cara, en nuestro cuerpo.


Volver Inicio