Dulzura, Gabriela Mistral

Publicidad
Madrecita mía,
madrecita tierna,
déjame decirte
dulzuras extremas.

Es tuyo mi cuerpo
que juntaste en ramo;
deja revolverlo
sobre tu regazo.

Juega tú a ser hoja
y yo a ser rocío:
y en tus brazos locos
tenme suspendido.

Madrecita mía,
todito mi mundo,
déjame decirte
los cariños sumos.

>> Siguiente >>

Análisis

Nuevamente la madre vuelva a ser el tema principal de una poesía. La madre está presente y la quiere mimar como si fuera una niña pequeña. Ella es el fruto del vientre de su madre y por eso siente que siempre será una parte de ella mientras viva. Se siente como la flor de un ramo y desea volver a ser niña para sentirse nuevamente pequeña en su regazo.

Publicidad

La madre es la savia de la vida, que la mantiene fuerte y quien le hace recordar esa sensación de protección en sus brazos, como cuando era pequeña, y sigue estando presente en la actualidad. La hija, la poeta, no tiene más que decirle todo el amor que siente hacia ella y que en su vida es y será muy importante.

La sencillez de un poema no implica que sea un texto fácil o que no tenga ningún tipo de profundidad o que no aporte mucho al lector. Todo lo contrario. Cuando leemos los versos de este poema, encontramos, como en los perfumes, la esencia concentrada de un amor profundo, íntimo entre una madre y su hija.

La maternidad se ve, en este caso, desde el punto de vista contrario al habitual. No es de la madre hacia la hija, si no del de la hija hacia la madre. No se habla de la vida de ambas, no se habla del momento de una gestación o de cuando la poeta fue consciente de la importancia del amor de su madre. De lo que trata el poema es de lo relevante que es en su vida y de lo esencial que es el vínculo establecido entre ella y su madre, con la que se siente conectada y dependiente de un amor que sólo esa figura puede transmitir y ser entendida por una hija.

De esta manera volvemos a incidir en la importancia que tiene la maternidad y lo femenino en la poesía y como estas se transmiten de manera completamente diferente a la visión masculina. Además de ser un amor pensado irracional, estamos ante algo mucho más visceral, más profundo y que casi no necesita palabras para expresarse, de ahí que el poema no sea extenso en cuanto a estrofas ni en cuanto al tamaño de los versos.


Volver Inicio