Donde habite el olvido, Luis Cernuda

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Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

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Análisis

El poeta desea desaparecer, que nadie lo recuerde. No quiero destacar y desea estar más oculto. Se ve a sí mismo como un poeta duro, hireinte, con gran fuerza y siempre consciente de lo que escribe. Desea que se recuerde al poeta pero no al hombre, ya que el recuerdo del primero es mucho mayor.

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No desea encontrar el amor, tener una relación profunda, ya que el amor acaba hiriendo, haciendo sufrir. Siente que las personas buscan en el amor alguien igual a ellas, además de ser la parte dominante. Siente que las mujeres desean ser amadas y, al mismo tiempo, ser el centro de la relación.

El poeta quiere ser feliz y buscar lo mejor para él. Desea extraer la esencia de lo que le rodea y recordarla, tenerla en su memoria para siempre. Él quiere ser uno más, ser libre. Desea incluso una inocencia, ingenuidad, como la que tienen los niños, que no tiene maldad. Quiere verse alejado de un mundo que no siente que sea el suyo.

Cuando acabamos de leer este poema, sentimos que el poeta quiere ser reconocido únicamente por su poesía y no por quien es en realidad, por la persona. Quiere estar en un segundo plano. No se ve a sí mismo como una gran persona y sí como un gran escritor, que es la parte que desea que sea recordada.

En cuanto al amor, como él mismo nos indica, no se cierra a las mujeres pero sí que prefiere las relaciones que no sean personales, que no intimen, que no impliquen el estar “junto a”. Prefiere la libertad de estar solo a sentirse acompañado. Como suele ocurrir en muchos poetas que escriben sobre este tipo de acciones, la inocencia del amor se ve únicamente en la infancia, que la ofrece sin pedir nada a cambio.

Es por ello que la infancia también es un tema importante en este poema. Para él, el amor verdadero se pierde una vez que dejamos de ser niños y, a partir de ahí, somos conscientes de lo que hacemos, de lo que decimos, de lo que escribimos y de lo que vivimos. En el amor ocurre exactamente lo mismo.

Por mucho que digamos que no, sabemos qué es lo que deseamos, cómo queremos hacerlo realidad y de qué forma queremos implicarnos en una relación personal. Este poema es una declaración de principios de un poeta acerca quien es, cómo desea ser recordado y de lo que significa para él amar, querer y el amor como concepto importante en la vida de una persona.


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