Donde comienzas tú…, Julia de Burgos

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Soy ola de abandono,
derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños y de alas.
Tú danzas por el agua redonda de mis ojos
con la canción más fresca colgando de tus labios.
¡No la sueltes, que el viento todavía azota fuerte
por mis brazos mojados,
y no quiero perderte ni en la sílaba !

Yo fui un día la gaviota más ave de tu vida.
Mis pasos fueron siempre enigma de los pájaros.
Yo fui un día la más honda de tus edades íntimas.
El universo entero cruzaba por mis manos.
¡Oh día de sueño y ola;
Nuestras dos juventudes hacia el viento estallaron.
Y pasó la mañana,
y pasó la agonía de la tarde muriéndose en el fondo de un lirio
y pasó la alba noche resbalando en los astros,
exhibiéndose en pétalos
y pasó mi letargo...

Recuerdo que al mirarme con la voz derrotada,
las dos manos del cielo me cerraron los párpados.
Fue tan sólo una ráfaga,
una ráfaga húmeda que cortó mi sonrisa
y me izó en los crepúsculos entre caras de espanto.
Tú nadabas mis olas retardadas e inútiles,
y por poco me parto de dolor esperando.

Pero llegaste, fértil,
más intacto y más blanco.
Y me llevaste, épico,
venciéndote en ti mismo los caminos cerrados.

Hoy anda mi caricia
derribada, tendida,
sobre un inmenso azul de sueños con mañana.
Soy ola de abandono,
y tus playas ya saltan certeras, por mis lágrimas.

¡Amante, la ternura desgaja mis sentidos...
Yo misma soy un sueño remando por tus aguas !

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Análisis

Los amores de juventud se suelen tomar siempre como un momento de sentimientos encontrados, pasajeros y que representan el deseo de la persona por empezar a vivir, conocer mundo, enamorarse y descubrir su camino vital, sus sentimientos y, sobre todo, dejar atrás la niñez y adolescencia, para convertirse en hombre o mujer.

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En este caso hablamos de una persona, la poeta, que está en un momento de madurez pero que está pasando por un momento bastante doloroso: el abandono por parte del amante cuando ella seguía enamorada de él. Esta también es una visión muy femenina dentro de la poesía ya que, en la mayoría de los poemas masculinos, cuando una mujer abandona al hombre, este tiende o bien a atacarla o a minimizar el dolor que sufre.

La poeta esta dolida, seguramente porque ha sido abandonada, sin embargo existe alguien que la ha ilusionado nuevamente, que se preocupaba por ella. Ella le corresponde y así se lo hace saber, pero le pide tiempo para reponerse porque quiere estar con él habiendo superado esta pérdida. Esta persona, esa nueva ilusión de la poeta, fue un amor de juventud y es importante.

Tuvieron una relación muy intensa que terminó, pero en la que no hubo distanciamiento, quedó un poso que los mantuvo unidos. Su trayectoria vital no fue lo que ella quiso y cuando peor estaba él volvió de nuevo. Ella tenía miedo de lo que él podría sentir al volver a tenerla delante, pero él estaba ahí. Vuelven estar juntos más maduros, más experimentados y abriendo nuevos caminos que recorrer sin miedo. Aunque la soledad está presente, él está a su lado. Ella lo ama y se entrega el por completo.

Lo que si tenemos claro a la hora de leer este poema es que algunas puertas, dentro del sentimiento amoroso, se dejan siempre abiertas y el dar un paso atrás no tiene por qué ser algo negativo, ya que nos puede traer los mejores momentos de nuestra vida en muchos planos, ya sean amorosos, vitales, etc.

Lo importante es tener la capacidad para tomar la decisión más adecuada, como es el caso de la poeta en ese momento de paz que nos transmite y escribe, hacer entender a la otra persona la situación en la que se encuentra y, al mismo tiempo, también expresado a través de los versos del texto, el deseo de esta de estar con él, pero sin nada que lo impida y, sobre todo, sin ningún tipo de sentimiento negativo que les afecte.


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