El día que me quieras, Amado Nervo

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El día que me quieras tendrá más luz que junio;
la noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo.

Las fuentes cristalinas
irán por las laderas
saltando cristalinas
el día que me quieras.

El día que me quieras, los sotos escondidos
resonarán arpegios nunca jamás oídos.
Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras
que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras.

Cogidas de la mano cual rubias hermanitas,
luciendo golas cándidas, irán las margaritas
por montes y praderas,
delante de tus pasos, el día que me quieras...
Y si deshojas una, te dirá su inocente
postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente!

Al reventar el alba del día que me quieras,
tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras,
y en el estanque, nido de gérmenes ignotos,
florecerán las místicas corolas de los lotos.

El día que me quieras será cada celaje
ala maravillosa; cada arrebol, miraje
de "Las Mil y una Noches"; cada brisa un cantar,
cada árbol una lira, cada monte un altar.

El día que me quieras, para nosotros dos
cabrá en un solo beso la beatitud de Dios.

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Análisis

Si la persona que ama le corresponde, el poeta siente que todo se llenará de luz y todas las noches habrá luna llena. Todo será idílico, como la imagen de que un deseo de música, aroma de flores y primavera eterna. Todo se llenará de belleza, de verdad, sinceridad y amor correspondido.

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Volverán los sueños de amar que el poeta nunca olvido. La belleza de la amada, física y espiritual, será mayor al lado del poeta. Desea vivir con intensidad la relación. Para él es algo idílico y parte del deseo casi infantil de encontrar el amor verdadero. El poeta la quiere de forma incondicional y con toda la pasión que tiene.

El poeta se siente afortunado junto a ella. Estar a su lado es un resurgir de la primavera. Donde todo era tristeza, la felicidad y el amor crecen con ella. Estar a su lado será un maravilloso, un cuento que releer degustar, lleno de color, como Las Mil y Una Noches. El poeta se conforma con un solo beso. Poder besarla es poder estar más cerca de Dios.

Estamos ante un poema en el que la ilusión recorre todos los versos del mismo. El poder estar junto a la persona amada y, al mismo tiempo, que ella te corresponda implica no solamente la felicidad del poeta, sino también el despertar de una nueva inspiración vital, literaria y amorosa.

Nuevamente no se nos describe a la mujer, no se nos dice quién es. Únicamente el poeta quiere expresar todo el sentimiento amoroso que le recorre por dentro y que sale a raudales a través de la poesía. Al final del poema tenemos esa duda de saber si realmente ama a alguien o es únicamente una ilusión del poeta por amar de una forma idílica.

Para él es algo muy importante, es amor, es literatura, es pasión y, sobre todo, es una ilusión por volver a sentir algo que creía olvidado. El amor que siente por esta persona es casi lo que podría sentir por la divinidad y es por ello que el final del poema es toda una declaración de intenciones hacia la persona amada. Estar a su lado es casi el estar con Dios.


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