Despedida, Federico García Lorca

Publicidad
Si muero,
dejad el balcón abierto.

El niño come naranjas.
(Desde mi balcón lo veo).

El segador siega el trigo.
(Desde mi balcón lo siento).

¡Si muero,
dejad el balcón abierto!

>> Siguiente >>

Análisis

El poeta desea morir en su casa, con el balcón abierto. Siente que así podrá ver, cuando muera, los naranjos del campo y la siega del trigo. Son imágenes que este poeta ama y que quiere que sean lo último que vea antes de morir. El poema tiene un final circular comenzando y finalizando con los mismos versos.

Publicidad

Estamos ante un poema muy breve y que encierra la pasión que sentía Federico García Lorca por el campo. También, por otro lado, la muerte es un tema que también abunda en su poesía. Por un lado podemos apreciar como el poeta ama la vida, ama el campo y todo lo relacionado con él y, al mismo tiempo, esa misma felicidad que le produce la vida y que siente en lo más profundo de ser, le hace ser más consciente de la muerte que puede llegar en cualquier momento.

Es por ello que, ante esta realidad, el poeta decide disfrutar de cada momento. No quiere que se le cierran las puertas a nada y por eso cada momento es importante. Desea vivir intensamente aquello que hace, aquello que mira, aquello que disfruta. También desea que el aire circule libremente en la casa, renovando este a cada momento. Es una señal de que el poeta no quiere conformarse con lo mismo siempre. Está abierto a cualquier tipo de novedad, a la sorpresa, a la vida, al amor.

Es un poema breve, es un poema en el que hay pinceladas de lo costumbrista y también hay una necesidad del poeta de mostrar su pensamiento referente a que no hay que dejar que la rutina anide en nuestro presente. También hay que dejar que cada uno haga lo que desea hacer, como por ejemplo el niño que come la naranja o el segador que siega del trigo.

Lo más importante de este poema es la felicidad que gira en torno al mismo. Aunque la muerte pueda estar presente, el poeta desea vivir, el poeta desea empaparse con todo lo que la vida le pueda ofrecer y por eso desea que la luz no deje de entrar en su casa, incluso el día que desaparezca, que muera, porque ese último instante es el que podrá retener en su retina antes del último aliento.


Volver Inicio