Desolación, Gabriela Mistral

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La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde
me ha arrojado la mar en su ola de salmuera.
La tierra a la que vine no tiene primavera:
tiene su noche larga que cual madre me esconde.

El viento hace a mi casa su ronda de sollozos
y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito.
Y en la llanura blanca, de horizonte infinito,
miro morir intensos ocasos dolorosos.

¿A quién podrá llamar la que hasta aquí ha venido
si más lejos que ella sólo fueron los muertos?
¡Tan sólo ellos contemplan un mar callado y yerto
crecer entre sus brazos y los brazos queridos!

Los barcos cuyas velas blanquean en el puerto
vienen de tierras donde no están los que no son míos;
sus hombres de ojos claros no conocen mis ríos
y traen frutos pálidos, sin la luz de mis huertos.

Y la interrogación que sube a mi garganta
al mirarlos pasar, me desciende, vencida:
hablan extrañas lenguas y no la conmovida
lengua que en tierras de oro mi pobre madre canta.

Miro bajar la nieve como el polvo en la huesa;
miro crecer la niebla como el agonizante,
y por no enloquecer no encuentro los instantes,
porque la noche larga ahora tan solo empieza.

Miro el llano extasiado y recojo su duelo,
que viene para ver los paisajes mortales.
La nieve es el semblante que asoma a mis cristales:
¡siempre será su albura bajando de los cielos!

Siempre ella, silenciosa, como la gran mirada
de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa;
siempre, como el destino que ni mengua ni pasa,
descenderá a cubrirme, terrible y extasiada.

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Análisis

La poeta se siente rechazada por el país adquiera viajado. Siente que es un lugar triste y oscuro. En su hogar, la tristeza se hace más intensa con el aire que recorre todo su interior, haciendo sonar todas las estancias. La puesta de sol añade mayor dramatismo a este momento y en la descripción.

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Siente la muerte cerca y a los muertos, que ella siente como vivos, presentes. La presencia de alemanes en Chile fue muy importante y es por ello que en estos versos hablan de sus sentimientos hacia este hecho. No quiere que vengan de otras tierras, de Alemania, esos europeos del norte de los que habla, porque no pretenden conocer su tierra, vivirla, sino conquistarla y aprovecharse de ella, incluso trayendo sus propias plantaciones agrícolas a su país.

La colonización por parte de los alemanes es muy importante, incluida la lengua, que es la que hablan, relegando al español completamente. Es decir, la poeta señala que éstos no los habitantes de su Chile no pretenden integrarse. El paso del tiempo hace que nada cambie y la monotonía añade más desolación asentimiento de la poeta. Para ella, su Chile, la niñez y sus montañas, los llanos, la estremecen. Tiene la sensación de que por mucho que haya en su corazón, su Chile siempre la protegerá de todo mal.

Estamos ante una poesía de protesta y que, además, describe un momento histórico muy concreto que es importante desde el punto de vista de la colonización de un país y, por otro, como conocimiento del sentimiento del pueblo que acoge a estos no es habitantes que vienen de otro país, en este caso alemanes en la mayor parte de ellos.

Lo que se desprende del poema son: de vista completamente diferentes. Por un lado los recuerdos y la belleza de la chilena tal que la autora, de toda su belleza y de lo que representa para ella es ser de ese país y vivir en ese país y, por otro lado, como otras personas que deciden residir en ese lugar, en vez de llenarse de su belleza, conocer la, la única intención que tienen es la de asentarse en ese país con sus costumbres, su lengua y su forma de vida, sin buscar en ningún momento el ser parte de una comunidad, de una cultura, etc., lo que llamamos integración.


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