Desde el Alma (vals), Mario Benedetti

Publicidad
Hermano cuerpo estás cansado
desde el cerebro a la misericordia
del paladar al valle del deseo

cuando me dices / alma ayúdame
siento que me conmuevo hasta el agobio
que el mismísimo aire es vulnerable

hermano cuerpo has trabajado
a músculo y a estómago y a nervios
a riñones y a bronquios y a diafragma

cuando me dices / alma ayúdame
sé que estás condenado / eres materia
y la materia tiende a desfibrarse

hermano cuerpo te conosco
fui huésped y anfitrión de tus dolores
modesta rampa de tu sexo ávido

cuando me pides / alma ayúdame
siento que el frío me envilece
que se me van la magia y la dulzura

hermano cuerpo eres fugaz
coyuntural efímero instantáneo
tras un jadeo acabarás inmovil

y yo que normalmente soy la vida
me quedaré abrazada a tus huesitos
incapaz de ser alma sin tus vísceras.

>> Siguiente >>

Análisis

El cuerpo del poeta pide ayuda al alma. Busca seguir siendo joven cuando ya está en la última etapa de su vida. El alma poco puede hacer porque también está cansada. Físicamente está agotado, exhausto. El poeta ha vivido su vida intensamente, tanto personal como social e íntimamente. Pero el cuerpo, poco a poco, va muriendo.

Publicidad

El alma, la vida, no puede hacer nada por él. El ser humano no es inmortal y por eso se siente culpable al no poder darle lo que pide. El alma es realista con el poeta y le habla de la fugacidad de la vida, su mortalidad y de la muerte que llega a todos. Cuando él muera, ella también se quedará su lado.

En este poema, el poeta nos habla de la mortalidad del cuerpo y de cómo la persona desea que el alma, esa parte que consideramos inmortal de nosotros mismos, le dé un poquito de esa cualidad para poder seguir viviendo, para poder seguir avanzando un poco más y que la muerte no nos coja de la mano para llevarnos.

Ella, el alma, personificada en este poema, se dirige al poeta, se dirige al lector del mismo, para decirle que eso es imposible. No se puede hacer nada contra el tiempo, no se pueda hacer nada contra la muerte. Viene cuando menos lo esperamos, en el momento menos adecuado y es para siempre.

Se intuye que lo único que podemos hacer es aprovechar nuestra vida de la forma más intensa posible, extrayendo lo mejor de ella y disfrutando de las experiencias que van apareciendo a través de esa trayectoria vital. Al final del poema, el poeta nos ofrece una visión nueva de la inmortalidad del alma.

De alguna manera, el alma no se puede separar del cuerpo y está ligada a él siempre. Es por ello que en este poema, el alma se dirige al poeta y, por extensión al lector, para decirle que cuando el cuerpo muere, ella queda a su lado y no lo abandona. De alguna manera, quizás el miedo del ser humano no es el de la mortalidad, sino el de la soledad que pensamos que podemos sentir en el momento de la muerte y después de la misma.


Volver Inicio