Déjame sueltas las manos…, Pablo Neruda

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DÉJAME sueltas las manos
y el corazón, déjame libre!
Deja que mis dedos corran
por los caminos de tu cuerpo.
La pasión —sangre, fuego, besos—
me incendia a llamaradas trémulas.
Ay, tú no sabes lo que es esto!

Es la tempestad de mis sentidos
doblegando la selva sensible de mis nervios.
Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!
Es el incendio!
Y estás aquí, mujer, como un madero intacto
ahora que vuela toda mi vida hecha cenizas
hacia tu cuerpo lleno, como la noche, de astros!

Déjame libre las manos
y el corazón, déjame libre!
Yo sólo te deseo, yo sólo te deseo!
No es amor, es deseo que se agosta y se extingue,
es precipitación de furias,
acercamiento de lo imposible,
pero estás tú,
estás para dármelo todo,
y a darme lo que tienes a la tierra viniste—
como yo para contenerte,
y desearte,
y recibirte!

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Análisis

Estamos ante uno de sus poemas en los que la pasión, la sexualidad y el deseo lo impregnan todo, cada una de las palabras, cada verso y el poema en sí mismo. Vemos un reflejo muy claro del autor y su manera de entender la relación con una mujer, sea o no su pareja.

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El poeta desea la entrega total de la amada al deseo sexual, a la pasión que corre por su cuerpo y su mente. Todo él, su piel, su sexo, sus cinco sentidos, etc., están dirigidos a amarla y a desearla. Ella es su paisaje, es su tierra, su piel, el fuego y el únicamente quiere tenerla entre sus brazos, poseerla.

El poeta es deseo puro y su corazón es de la amada. Como no podía ser de otra manera, la entrega su mutua en todos los aspectos. Ese amor que busca su cuerpo y su alma es correspondido por la mujer, con lo que la alegría, y la sexualidad y sensualidad el poeta son todavía más intensos.

Como podemos observar en este poema, la sexualidad sale por todos los poros del poema y nos crea una sensación a los lectores de que el poema debiera haber sido más largo para saber exactamente cuáles son esos deseos que quería hacer realidad el poeta. Casi podríamos decir que está inconcluso.

Sin embargo, también es cierto que aunque la visión del autor en muchos de sus versos se plasma en versos con gran carga erótica y sexual, bien es cierto que nunca hay una visión directa del hecho o del acto en sí. Hay pinceladas, metáforas e insinuaciones que nos pueden hacer entender lo que ocurre. Sin embargo el poeta tiene el acierto y la capacidad para opacar ese momento y vestirlo de una manera poética que hace que nos quedemos con un muy buen sabor de boca.

En el universo del autor, la mujer y lo que ella representa en todos los aspectos de la vida, tanto negativos como positivos, son algo esencial y que no podríamos entender si no lo tratara de la manera que lo hace. Lo femenino va asociado siempre a lo sensual, a lo erótico y lo sexual, también a la felicidad y a su capacidad para hacer crecer al poeta. De la misma manera también es capaz de destruir todo el universo emocional y sentimental del poeta.


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