La Culpa es de Uno, Mario Benedetti

Publicidad
Quiza fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algun modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron

hasta aqui habia hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aqui habia apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor

con un solo pronostico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahi nomas lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha

creo que tenes razon
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo

hace mucho muchisimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno

ahora estoy solo
francamente
solo

siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lobregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.

>> Siguiente >>

Análisis

El poeta se ilusionó con un nuevo amor y se entregó a ella sin tener dónde asirse. La tristeza del fin de la relación lo destrozó. Sufrió porque su intuición no detectó que poco a poco se terminaba ese amor. Parece que fue el poeta el que más puso en la relación, incluso cuando notaba que esta no iba bien. Ella le hizo daño.

Publicidad

Parece además, ella se justificó en que la relación con él no podía ser, mientras se alejaba sentimentalmente de su lado, hasta que le abandonó definitivamente. El poeta cree que si alguno tiene la culpa es por enamorarse y entregarse por completo. Cuando está solo, maldice a la amada. Se siente solo y le duele tener que acostumbrarse a estarlo, como si de una derrota se tratara. No quiere llorar, ya lo ha hecho mucho y ha sufrido. Ahora su imagen, la de su expareja, se difumina y sólo quedan nítidos los recuerdos.

Cuando una relación se termina estando ambas partes de la pareja de acuerdo, no existe casi dolor. Sin embargo, cuando una de las dos partes pone mucho más que la otra y la pareja se rompe sin que exista un motivo real para ello, no solamente hace que la parte abandonada se sienta mal, sino que no se entiende el por qué y esto duele muchísimo más que el propio abandono.

Es por ello que el poeta se dirige al lector para que, en caso de tener una relación, no se entregue al cien por cien a ella, ya que eso le va hacer sufrir si, en algún momento, se rompe la misma o la otra parte se marcha. De esta manera, la sensación de soledad después será menos dura y duradera.

El protagonista de este poema sentimos que está dolido con el amor y no con la persona en concreto, ya que en ningún momento se nos dice quién es, no la describe y tampoco nos habla de ella, cómo fue su relación y cuáles fueron las causas reales del final de la misma. Únicamente se nos habla del dolor, de la soledad de la incomprensión por el final de la relación y de cómo canaliza todo ello haciéndose más distante, más frío y menos propenso a una entrega en una relación nueva, diferente a la que haya tenido hasta ese momento.

Al final del poema tenemos una idea bastante clara y es la de que cuando una relación se termina sin aclarar los motivos y los porqués de ese final, lo que queda son los recuerdos y estos nos unen muchísimo más a la persona que se ha ido y hace mucho más difícil el poder salir adelante, el poder continuar con nuestra vida y, sobre todo, nos impide volver a ser nuevamente felices.


Volver Inicio