Con tal que te Duermas, Gabriela Mistral

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La rosa colorada
cogida ayer;
el fuego y la canela
que llaman clavel;

el pan horneado
de anís con miel,
y el pez de la redoma
que la hace arder:

todito tuyo
hijito de mujer,
con tal que quieras
dormirte de una vez.

La rosa, digo:
digo el clavel.
La fruta, digo,
y digo que la miel;

y el pez de luces
y más y más también,
¡con tal que duermas
hasta el amanecer!

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Análisis

La maternidad es un elemento puramente femenino y que, por mucho que poetas masculinos quieran acercarse a esta temática, es algo difícilmente abordable si no se es mujer. Hemos de tener presente que este es un elemento exclusivo de la mujer y que cada una lo vive de manera, intensidad y sentimientos completamente diferentes.

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En este caso nos habla de un hijo fruto del amor, esa rosa colorada. El amor de madre, ese clavel, nos habla de un cariño inmenso y, al mismo tiempo de la necesidad de cuidarlo desde dos puntos de vista. Por un lado el de la ternura, el del cuidado constante y, por otro lado, el amor de madre que nunca le puede faltar al niño.

La madre desea dar al pequeño todo lo que necesite, el comer, el calor de un hogar, todo aquello para que duerma tranquilo, para que no tenga preocupaciones, para que su vida sea lo más feliz posible. Todo lo que tiene se lo da, ya sea dulce, jugoso, amoroso…, todo con el mayor cariño que una madre pueda haber.

Las estrellas, las luces del camino o de la carretera, son una imagen mágica para los niños y su reflejo en las paredes de su habitación mientras duermen, recuerda al brillo de las escamas de los peces en el agua. Para ella, al ver que su niño duerme, es algo positivo porque lo que desea es que su pequeño descanse.

Ese amor no sólo es emocional, sino también visceral, es algo que sólo podemos entender desde el punto de vista femenino y, como se plasma en un poema, vemos que tiene una carga energética muy importante, que no sólo son palabras escritas para conformar undiscurso poético bonito, sino que recogen las sensaciones más íntimas de la protagonista o de la poeta, buscando siempre un lector más sensible y con el que buscar una intimidad literaria.

Como también podemos observar, desde el punto de vista formal de la poesía, vemos que no es un poema extenso, ni que tengan una larga extensión sus versos. Sin embargo la poeta consigue concentrar en un texto pequeño todo lo que quiere expresar, sin que le sobre nada, sin repetirse y, sobre todo, creando una conexión con el lector muy sincera y profunda.


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