Ciudad sin sueño, Federico García Lorca



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Análisis

Se vuelve incidir en este poema en la visión trágica de las persecuciones y represión en muchos lugares de la España de Federico García Lorca.

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En la primera estrofa se nos habla de que en la noche oscura nadie duerme por qué se sabe que hay soldados que están rondando y, lo peor, es que entran en las casas y se llevan a los hombres para pasearlos y finalmente, fusilarlos. A través de la metáfora de las iguanas, que podría representar la guardia civil o el cocodrilo, que ataca a tradición, que podría representar alguien del mismo pueblo, esa persona que siempre está esperando a escondidas, cuando la presa está más confiada.

En la segunda estrofa se nos vuelve a insistir en la noche oscura, en ese momento que es para el descanso y en el que nadie puede dormir. Se nos habla de una fosa común, este cementerio más lejano que ya no es un cementerio. Se han matado hombres, mujeres y niños, incluso a los perros para que no pudieran señalar dónde estaban los cadáveres.

En la tercera estrofa parece que a los muertos sólo les espera la tierra húmeda de agua, de sangre, y las flores en un funeral. Pero no una tumba porque nadie sabe dónde están enterrados. Sólo queda sufrir y callar al que ha sufrido la pérdida. Al cobarde, al que ha matado, aunque tenga miedo, le remorderá la conciencia y llevará esa culpa sobre sus hombros.

En la cuarta estrofa se nos da una pequeña esperanza y se nos habla de que algún día, en algún momento, todo cambia, una revolución. La metáfora de la vaca, como símbolo del poder, de los responsables, que es atacada por las hormigas furiosas, es decir, el pueblo, y que destruirá ese cielo amarillo, marchito, estéril que simboliza ese ojo que todo lo ve. Hay que pensar que cuando el sol incide en la retina del ojo de la vaca, esa luz al incidir en película que tiene el ojo, en función de la posición de la cabeza, podamos ver un brillo amarillo en el ojo.

En la quinta estrofa se nos dice que por mucho tiempo que pase, todo lo bueno volverá a brotar y no se podrá ocultar el pasado. A los vencedores hay que llevarlos a los lugares donde se cometieron los crímenes y enseñarles los huesos. Los recuerdos de lo que pasó fueron reales. Se mató a gente inocente sin importar su edad, sexo o ideología.

En la sexta estrofa se nos invita a no olvidar, a que nadie niegue y a que todo lo que pasó que duela, para que no vuelva a pasar. Para que haya renunciado o aceptado lo que pasó, ni el tiempo le dejara descansar porque el pasado vuelve y lo que vive, lo vive una mentira.


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