Chau Número Tres, Mario Benedetti

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Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

Te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

Te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

Pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

Estaré donde menos
lo esperes
por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

Estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándote.

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Análisis

La relación con la amada se ha roto. El la deja libre para que continúe su vida como la tenía, sin que tenga que dejar nada por él. Ella aleja fuerte y segura de sí misma para enfrentar el mundo. Pero él también la deja sin las conversaciones, los diálogos y preguntas entre ambos, sin una relación en común posterior a la ruptura.

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El poeta se va con la sensación de tener experiencia, pero sintiendo que a veces no estaba a la altura. El poeta sabe que su recuerdo estará presente en ella aunque físicamente no sea así. Ese recuerdo aparecerá donde menos lo espere la amada. De vez en cuando notara su presencia e incluso su tacto aunque no sea real. También estará en otros amores, que le recordarán a él. El poeta desea que en sus sueños, en los de la amada, él también esté presente y sienta y desee su mirada.

En este poema que nos presenta Benedetti encontramos a un hombre que todavía ama a la mujer de la que se ha separado. Sin embargo, él toma la decisión de no impedir esa ruptura. Al mismo tiempo, rompe todo tipo de lazo afectivo, tanto personal como de amistad con ella y, seguramente, con todo el círculo de amistades que los rodeaban, para que ella no tenga que renunciar a ellos y, seguramente, porque el poeta lo prefiere así.

Intuimos que siente que la decisión de la amada no ha sido la correcta pero tampoco hace nada para evitarlo. De lo que sí parece estar seguro es que ella será incapaz de olvidarle y que lo tendrá presente en su vida diaria, tanto en lo cotidiano como en lo íntimo y personal.

Él sabe que ha sido importante en la vida de ella y también es consciente de que ella no sabe lo importante que ha sido en la vida del poeta. Únicamente se dará cuenta cuando realmente sienta que ya no está. Es por ello que el poeta habla de ese “falso abandono”, seguramente porque quedaron muchas cosas por decirse y porque no se cerró, no se terminó la relación como debía de haberse hecho para qué no hubiera esa sensación de despecho, que leemos e interpretamos en algunos de los versos.


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