Certificado de Existencia, Mario Benedetti

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Ah ¿quién me salvara de existir?
Fernando Pessoa

Dijo el fulano presuntuoso /
hoy en el consulado
obtuve el habitual
certificado de existencia

consta aquí que estoy vivo
de manera que basta de calumnias

este papel soberbio / irrefutable
atestigua que existo

si me enfrento al espejo
y mi rostro no está
aguantaré sereno
despejado

¿no llevo acaso en la cartera
mi recién adquirido
mi flamante
certificado de existencia?

vivir / después de todo
no es tan fundamental
lo importante es que alguien
debidamente autorizado
certifique que uno
probadamente existe

cuando abro el diario y leo
mi propia necrológica
me apena que no sepan
qu estoy en condiciones
de mostrar dondequiera
y a quien sea
un vigente prolijo y minucioso
certificado de existencia

existo
luego pienso

¿cuántos zutanos andan por la calle
creyendo que están vivos
cuando en rigor carecen del genuino
irremplazable
soberano
certificado de existencia?

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Análisis

El poema de Benedetti se inicia con una referencia a un verso de otro poeta. Parece que a este le gustaría no existir, no ser nadie, ser un desconocido. Cuando inicia el suyo Benedetti, en él se nos habla de que el poeta tiene un certificado en el que están sus datos, posiblemente un pasaporte, un documento de identificación, y esto le hace pensar que hasta ese momento no existía.

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Ahora que posee el documento nadie puede dudar de su existencia. Cuando uno tiene un papel con datos se vuelve algo real. Si en algún momento siente que no es él mismo no importa porque un papel, un documento le dice quién es. El poeta siente que la persona deja de ser importante porque lo que lo define quién es o no es un documento.

Ni siquiera la muerte tiene sentido, ya que tiene su certificado, su documento que dice que existe. Se ofrece a enseñárselo a quien quiera verlo. Esa consciencia de que se existe gracias a un certificado, hace que se dé cuenta que puede pensar. Esto lo hace con un tono muy crítico e irónico. Para el poeta, siguiendo en ese mismo tono, hay muchas personas que no existen, que no son nadie porque no tienen un documento que acredite que vive.

El poeta nos habla en este poema de cómo el ser humano se va cosificando. Deja de ser un ser vivo para ser una prolongación de algo tan inerte como puede ser un documento. Ya no se valora la persona por ser quien es, desde el punto de vista del ser humano, si no por los documentos que tiene, por los papeles que pueda enseñar para demostrar que es quien dice ser.

Critica muy duramente esa necesidad del ser humano para certificar por escrito todo lo que sea posible, negando a la persona la credibilidad, la capacidad para ser honesto, sincero. Parece que todo lo que digamos, quienes seamos, queda en entredicho a menos que presentemos un papel que los avale, alguien que por escrito diga lo que realmente hacemos, lo que hemos dicho que decimos y quienes somos.


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