Centímetro a Centímetro, Rubén Bonifaz Nuño

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Centímetro a centímetro
—piel, cabello, ternura, olor, palabras—
mi amor te va tocando.

Voy descubriendo a diario, convenciéndome
de que estás junto a mí; de que es posible
y cierto; que no eres,
ya, la felicidad imaginada,
sino la dicha permanente,
hallada, concretísima; el abierto
aire total en que me pierdo y gano.

Y después, qué delicia
la de ponerme lejos nuevamente.
Mirarte como antes
y llamarte de 'usted', para que sientas
que no es verdad que te haya conseguido;
que sigues siendo tú, la inalcanzada;
que hay muchas cosas tuyas
que no puedo tener.

Qué delicia delgada, incomprensible,
la de verte de lejos,
y soportar los golpes de alegría
que de mi corazón ascienden
al acercarme a ti por vez primera;
siempre por vez primera, a cada instante.
Y al mismo tiempo, así, juego a perderte
y a descubrirte, y sé que te descubro
siempre mejor de como te he perdido.

Es como si dijeras:
'cuenta hasta diez, y búscame', y a oscuras
yo empezara a buscarte, y torpemente
te preguntara: '¿estás allí?', y salieras
riendo del escondite,
tú misma, sí, en el fondo; pero envuelta
en una luz distinta, en un aroma
nuevo, con un vestido diferente.

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Análisis

El poeta nos habla de cómo una relación va avanzando, profundizando desde el punto de vista físico, íntimo, personal y de pareja. El amor va llegando poco a poco. Se va aprendiendo cada día y a cada paso. Nada es eterno ni dura para siempre. Por eso el poeta siente que cada día en pareja es un descubrimiento que hay que cuidar.

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Aun así, el poeta se sorprende de estar junto a su amada. No es un amor idealizado, es un amor real y eso es lo que le hace más feliz. Como toda relación, hay cambios en la rutina de ambos, momentos desconocidos que hay que conectar. Eso le gusta al poeta. También busca momentos para abstraerse y ver la relación desde fuera, para no conformarse.

El poeta no quiere que ninguno piense que es propiedad del otro y por eso busca momentos con la amada para conquistarla como si fuera la primera vez. No quiere saber todo de ella tampoco. Quiere que haya una especie de pacto para que tenga esa independencia que le haga seguir siendo deseada cada día.

Es una mujer que físicamente tiene buen tipo, es delgada. Verla cerca o a distancia excita al poeta y le produce felicidad. El poeta siente que está enamorado como la primera vez cada vez que la ve. Cada instante a su lado es descubrir algo nuevo y bello. Entre ambos hay un juego amoroso en el que se descubren cada día, se buscan y desea. Cada nuevo encuentro, cada vez que estamos juntos es una primera vez, un redescubrimiento, un enamorarse una y otra vez cada día.

El poeta nos plantea una historia de amor entre dos personas que se aman, se desean y que comparten una vida en común, una trayectoria vital. Lo más hermoso de este poema es que, al margen de no saber cómo son físicamente para las que tienen, se centra principalmente en el sentimiento amoroso que hay entre ambos.

En este caso, se centra la mirada más en el protagonista del poema, que se ocupa y se preocupa cada día de que la relación se mantenga viva, de que ambos encuentren algo nuevo que descubrir en la otra persona. Buscan espacios comunes y, al mismo tiempo, otros personales que hagan que el deseo se mantenga, que la sensación de libertad y, al mismo tiempo, de estar en pareja, sea algo esencial.


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