El celaje, Amado Nervo

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¿Adónde fuiste, Amor; adónde fuiste?
Se extinguió del poniente el manso fuego,
y tú que me decías: «hasta luego,
volveré por la noche»... ¡no volviste!

¿En qué zarzas tu pie divino heriste?
¿Qué muro cruel te ensordeció a mi ruego?
¿Qué nieve supo congelar tu apego
y a tu memoria hurtar mi imagen triste?

...Amor, ¡ya no vendrás! En vano, ansioso,
de mi balcón atalayando vivo
el campo verde y el confín brumoso;

y me finge un celaje fugitivo
nave de luz en que, al final reposo,
va tu dulce fantasma pensativo.

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Análisis

El poeta extraña a la amada. La relación se rompió hace tiempo, es posible que no hace mucho. El amor que había se acabó y ella lo abandonó. El creyó que volvería, pero su marcha fue definitiva. Parece que ella se fue con otro hombre y no quiso volver a escuchar al poeta. Él siente que fue fría con él y no entiende el por qué. Ella sabe que ha sufrido por su marcha.

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Aun así, el poeta, que sigue amándola, espera que ella pueda volver en un futuro, aunque sea incierto. El poeta prefiere pensar que esto ocurrirá, como los cielos con matices de color, cuando hay nubes y el sol se va ocultando. De la misma forma que el sol desaparece su recuerdo también, pero éste vuelve como el sol, en un nuevo día, y eso le hace pensar que el retorno puede ocurrir.

Nuevamente estamos ante un poema en el que el protagonista del mismo, cuya relación con la persona amada se ha roto, desea que ésta vuelva y siente en su interior, sin ninguna señal que lo indique, que la amada puede volver. Como es obvio, esto nunca se producirá y más cuando el poeta indica que ella se ha marchado con otro hombre.

Como suele ocurrir en estos poemas, en ningún momento se nos dice quién es la amada, no se nos la describe físicamente y, algo muy importante, tampoco se nos dicen las razones por las que la relación se ha terminado. Lo que sí se remarca es el dolor del poeta por la pérdida, el sufrimiento que padece, la soledad que le produce el abandono de la mujer amada y, como suele ocurrir también, se recalca el deseo del poeta de la vuelta de ella.

En este tipo de poemas, como podemos comprobar, el dolor únicamente se ve desde el punto de vista del protagonista y no de ambos. Salvo excepciones, de alguna manera no solamente podemos intuir el dolor del poeta, sino también como éste intenta hacer que la amada se sienta culpable, se dé cuenta de la equivocación que cometido al abandonarlo y, así, se arrepienta y vuelva a su lado. Como no podía ser de otra manera, el final es ligeramente abierto aunque estamos convencidos, una vez terminamos de leer el mismo, de que la amada no va a volver porque sentimos que está mejor ahora que ya no está junto a este hombre.


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