Caso, Rubén Darío

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A un cruzado caballero,
garrido y noble garzón,
en el palenque guerrero
le clavaron un acero
tan cerca del corazón,

que el físico al contemplarle,
tras verle y examinarle,
dijo: «Quedará sin vida
si se pretende sacarle
el venablo de la herida».

Por el dolor congojado,
triste, débil, desangrado,
después que tanto sufrió,
con el acero clavado
el caballero murió.

Pues el físico decía
que, en dicho caso, quien
una herida tal tenía,
con el venablo moría,
sin el venablo también.

¿No comprendes, Asunción,
la historia que te he contado,
la del garrido garzón
con el acero clavado
muy cerca del corazón?

Pues el caso es verdadero;
yo soy el herido, ingrata,
y tu amor es el acero:
¡si me lo quitas, me muero;
si me lo dejas, me mata!

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Análisis

Rubén Darío nos ofrece en este poema un cuento, una historia versificada que, posteriormente, conectará con una relación real, actual y en la que el poeta es protagonista de la misma, tanto de su pasión como su lucha.

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En este caso, el poeta, mediante una historia de un caballero, ataca a una mujer que lo ha engañado, que lo ha herido. Así, en la primera estrofa se cuentan las andanzas de este caballero al que le han clavado una espada junto al corazón. Este no tiene posibilidad de sobrevivir y muere con el acero clavado.

Obviamente estamos ante una historia con mensaje oculto, en la que el caballero, realmente no ha muerto por una herida punzante, sino que ha sido víctima de un engaño y la muerte, que es una muerte de amor, arrasa con sus sentimientos.

Asunción, la amada del poeta, escucha esta historia y, al acabar, éste le hace saber que el cuento es una metáfora de su relación con él: un amor, una convivencia de constante lucha entre los amantes en la que el poeta no puede vivir sin ella, sin su amor, pero tampoco con ella. En cualquiera de los dos casos para el sólo hay dos salidas, el sufrimiento continuo o esa muerte de amor, como la que sufrió caballero.

Este tipo de poemas, en el que los autores utilizan el amor es un punto de vista tan extremo, también es habitual en la literatura. La mujer siempre es directamente la culpable de los males del poeta. Ella tiene el poder para manejar a su antojo al hombre, lo utiliza cuando quiere, lo despoja de cualquier atisbo de personalidad y, cuando ya no tiene nada que aprovechar de él, lo abandona dejándolo completamente hundido y sufriendo durante el resto de su vida.

Esto que puede parecer una exageración, es algo habitual. La imagen de la mujer como maestra de la dominación mental de los hombres es muy común. También es importante destacar, en contraste, esa imagen del hombre que se ha dejado arrastrar, cuya personalidad ha sido dominada sin capacidad para defenderse.

Es por ello que si bien es cierto que hay que analizar el poemas desde el punto de vista del autor, también es cierto que la imagen de la mujer en este tipo de versos es muy negativa ya que se le otorga un poder que, en muchas ocasiones, lo que nos pueda hacer entender es una cierta misoginia por parte del autor hacia lo femenino.


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