Canción de la Vida Profunda, Porfirio Barba Jacob

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Análisis

El hombre es voluble, no es estático y el movimiento y el sentimiento es algo esencial en él mismo. El movimiento, la felicidad y las ganas de vivir es algo que no se puede separar del ser humano. Este es capaz de dar vida desde el punto de vista físico, espiritual, de crear y hacer que otros seres humanos lo sientas así.

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Pero de la misma forma que damos vida, también la podemos quitar, hacer sufrir y mostrar lo peor y más monstruoso de nosotros mismos. El ser humano es capaz de ser feliz con un gesto, un único acto, una sensación de placer mínima. El ser humano es sexual y el hombre desea la mujer física y emocionalmente. Además, la mujer puede dar vida. El ser humano ama la vida.

Cuando sufrimos y el dolor llega a lo más profundo de nuestro ser, como la muerte, nuestro sufrimiento es infinito y la fe se quiebra, se rompe. La vida es algo inherente al ser humano y la fuerza de la vida sólo termina cuando esta se acaba definitivamente con la llegada de la muerte.

Estamos ante un poema muy vitalista, con mucha fuerza y que intenta describir, casi de manera fotográfica, diferentes puntos de vista con respecto al ser humano. De la misma forma que el ser humano tiene su parte negativa, destaca sobre todo lo positivo del mismo. No sólo estamos hablando de la fuerza de la propia vida, sino también de cómo el ser humano puede aportar, puede dar a los demás, ser generoso, conformarse con lo mínimo y, al mismo tiempo ser feliz.

También nos da esa visión del ser humano que sufre, que tiene sentimientos y que puede sentirse agredido emocionalmente. Sin embargo, esos momentos se vencen por el propio espíritu de la persona, que busca siempre el volver a levantarse, al continuar su camino vital extrayendo lo mejor de la vida. Las fases de la vida, por las que cada persona pasa, son pequeños momentos catárticos que hacen que vayamos creciendo interiormente en todos los aspectos, ya sean culturales, religiosos, sociales, emocionales, etc. Lo importante es extraer lo mejor de cada uno de ellos y crear así un camino propio que nos haga sentir la felicidad, que nos haga encontrarnos.


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