Canción Última, Miguel Hernández


 

Análisis de Canción Última

Una casa cuando está pintada significa que alberga vida, con sus amores, alegrías y tristezas. Aunque no haya nadie, los muebles de la casa nos dicen mucho acerca de su historia, de lo que allí hubo. Nos habla, cuenta y departe acerca de lo que fue aquel espacio.

Así, los recuerdos del amor y de la vida volverán y los sentimientos serán como regalos, presentes e incluso recordaremos los olores. Los malos momentos se ven como algo lejano y difuso, aunque nos haya marcado. La esperanza, lo mejor de nosotros y lo bueno es lo que el poeta desea, lo que todos queremos recordar.

En este poema tocamos una temática diferente el espacio visto desde el punto de vista sentimental por parte del poeta. No aparece un espacio ruinoso, sino colorido, con muebles, tranquilo, y que alberga muchos recuerdos. Es por ello que para el poeta un espacio de este tipo no es un espacio vacío, sino que la vida impregna cada rincón de la casa y esto es lo que transmite aquí dentro: vida, alegría, recuerdos y nuevos sentimientos.

El poeta nos está invitando a llenar nuestros espacios de vida y de esperanza, a crear un nuevo futuro dejando atrás los malos momentos, los odios, los malos sentimientos y todo lo negativo que podamos llevar dentro, para crear un espacio nuevo de amor, de convivencia y, sobre todo, que este lleno de alma, que cada centímetro de ese hogar, sea un centímetro de vida.

Si hacemos eso, todo lo que nos rodea será mucho más hermoso y atraeremos más felicidad y más vida a aquellos que entren en ese espacio, en nuestro pequeño universo. Es por ello que es muy importante que cada color que pintemos, cada mueble que instalemos, cada detalle con el que personalizamos cada estancia, tenga esa fuerza, represente todo lo mejor de nosotros para dotarla de energía positiva, de un ambiente cargado de belleza y que la transmita a todos aquellos que entren en nuestro círculo.

Aquí no se está hablando de que este más o menos recargada, sino que la felicidad impregne todo lo que nos rodea, que la vida sea parte importante de nuestro camino, dejando atrás todo aquello que nos marque de manera negativa, apartando el dolor, las pérdidas, sin que ello signifique el olvido. Aceptar las pérdidas es doloroso pero es el mejor camino para llenar este de luz, de color y, como hemos dicho antes, vida.

Analizado por Susana en Poemas.de