La canción de Flor de Mayo, Amado Nervo

Publicidad
Flor de Mayo, como un rayo
de la tarde, se moría...
Yo te quise, Flor de Mayo,
tú lo sabes; ¡pero Dios no lo quería!

Las olas vienen, las olas van,
cantando vienen, cantando irán.

Flor de Mayo ni se viste
ni se alahaja ni atavía;
¡Flor de Mayo está muy triste!
¡Pobrecita, pobrecita vida mía!

Cada estrella que palpita,
desde el cielo le habla asi:
«Ven conmigo Florecita,
brillarás en la extensión igual a mí.»

Flor de Mayo, con desmayo,
le responde: «¡Pronto iré!»
.. .. .. .. .. .. .. .. .. ..
Se nos muere Flor de Mayo,
¡Flor de Mayo, la Elegida, se nos fue!

Las olas vienen, las olas van,
cantando vienen, llorando irán...

«¡No me dejes!», yo le grito;
«¡No te vayas, dueño mío:
el espacio es infinito
y es muy negro y hace frío, mucho frío!»

Sin curarse de mi empeño,
Flor de Mayo se alejó,
y en la noche, como un sueño,
misteriosamente triste se perdió.

Las olas vienen, las olas van,
cantando vienen, ¡ay cómo irán!

Al amparo de mi huerto
una sola flor crecía:
Flor de Mayo, y se me ha muerto...
Yo la quise, ¡pero Dios no lo quería!

>> Siguiente >>

Análisis

El poeta habla de su amada, que se muere. No quiere que se vaya de su lado. Siente que Dios la aleja de él y no quiere que estén juntos. Como el mar, el tiempo viene y se va como la vida de su amada. Siente la tristeza de ella, que es consciente de lo que pasa. Es una mujer sencilla.

Publicidad

No quiere que sufra. El cielo la llama, la muerte se acerca poco a poco. Morir es ir a un lugar mejor. Ella desea morir y dejar de sufrir. El poeta también sufre porque se acerca la muerte y no desea que se la lleve. Como el mar, el tiempo viene y se va como la vida de su amada. La mujer agoniza y todo se vuelve oscuridad.

Ella busca a su amado para que no se vaya de su lado. Él no quiere que se vaya y lo expresa con un grito y más dolor. La tristeza lo envuelve todo, la noche, porque ella ha muerto. Como el mar, el tiempo viene y se va, como la vida de su amada. Para el poeta ella lo era todo: su vida, su belleza, su amor… Y siente que Dios no la dejó seguir a su lado y por eso sufre su muerte.

Estamos ante un poema en el que la temática del mismo es poco frecuente. Hablamos de la muerte pero no desde el punto de vista poético. Hablamos de la muerte pero en el momento en que agoniza la amada del protagonista de estos versos. Él la ama y ella lo significa todo para él. Aun así no puede hacer nada para evitar su perdida, su marcha.

Después de leer el poema, somos conscientes de que, queramos o no, la hora de nuestra muerte llegará en el momento más inesperado, cuando tenga que ser. No importa quién tengamos a nuestro lado, si estamos solos, enamorados o si sufrimos. Lo único verdadero es que el tiempo pasa para todos en general y de manera individual para cada uno y cuando la muerte llega, sólo podemos marcharnos con ella.

Cuando la persona que amamos se va antes que nosotros sufrimos de verdad, sentimos que nos arrebatan lo mejor que tenemos en nuestra vida, que el tiempo no importa, que lo material deja de tener relevancia y lo único que queda de verdad son los sentimientos hacia esa persona con la que compartimos un viaje, una trayectoria, un camino en común. Ésa persona por la que no podemos hacer otra cosa que llorar, que sufrir y seguir adelante con la pena.


Volver Inicio