Canción de Cuna, Federico García Lorca

Ya te vemos dormida.
Tu barca es de madera por la orilla.

Blanca princesa de nunca.
¡Duerme por la noche oscura!
Cuerpo y tierra de nieve.
Duerme por el alba, ¡duerme!

Ya te alejas dormida.
¡Tu barca es bruma, sueño, por la orilla!



Análisis

La muerte se lleva una pequeña en su barca. Se va dormida, blanca, pálida, como el vestido que lleva. Es un día frío y con nieve, pero ella se va con la sensación de estar dormida. Se marcha para siempre, en la barca de la muerte, pero todos sienten que sueña y así desean despedirla.

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Nuevamente estamos ante un poema en el que la muerte es la temática central del mismo. Si bien es cierto que García Lorca nos muestra la muerte de una manera cruda en mucha de su obra literaria, también es verdad que cuando toca la muerte en la infancia, lo hace de una manera mucho más sutil, poética, más delicada.

Cuando habla de la muerte de un niño, lo esencial es que este parece estar siempre dormido, como si lo estuvieran acunando. Todo se vuelve tranquilo, cuidadoso. Todo parece envolverlo un ambiente en el que el silencio es lo predominante, en el que se quiere eliminar todo tipo de ruido para evitar que el niño pudiera casi despertarse, aun siendo conscientes de que está muerto.

Además, en este poema vemos como la muerte de la pequeña es el inicio de un viaje hacia otro lugar. No se nos describe físicamente el bebé, pero sí que se nos destaca que va vestida como una princesa, lo que aporta una belleza muy especial en un momento de tragedia.

Todos guardarán el recuerdo de su imagen para siempre y es lo que quiere destacar García Lorca en este poema. Dentro de la tragedia que es la muerte, la despedida que se hace está llena de amor, de belleza, de silencio y, sobre todo, sentimos que se va a un lugar mejor.

Cuando acabamos de leer este poema nos queda una sensación extraña porque tenemos la tristeza de la pérdida de una pequeña vida. Al mismo tiempo, el poeta nos hace partícipes nuevamente del poema ya que, de una manera muy sutil, parece que estamos presentes en el velatorio de la joven, podemos sentir lo que sienten los que están allí despidiéndose de la pequeña y también sentimos esa tristeza y, al mismo tiempo, esa felicidad de saber que el amor está presente en la despedida.


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