La Calumnia, Rubén Darío

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Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor oscurecer;
pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por más que lo manche el cieno.

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Análisis

El poeta habla de aquellos que dicen una mentira sobre alguien para dañarle. Creen así que el valor de la propia persona desaparece. Sin embargo ocurre todo lo contrario. En un primer momento parece que daña, ensucia, etcétera. Pero al final, se ve quién es de verdad la persona y la importancia y el valor de la misma.

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Nuevamente el poeta se centra en hablar de algo muy concreto, en este caso una palabra, una forma de hablar de otra persona: la calumnia. Siguiendo la dinámica que utiliza en otros textos, concentra en pocos versos la idea principal del poema sin extenderse y, sobre todo, siendo muy conciso en lo que desea expresar y decir.

Una crítica directa a aquellas personas que, para rebajar socialmente o personalmente a otras, cuentan mentiras sobre estas. Sobre todo ataca a aquellas que quieren ser hirientes, que hablan para hacer mucho daño, sin importar las consecuencias de las palabras, de lo que dicen.

Para el poeta, estas carecen de valor y son sus propias palabras las que las condenan a ser apartadas y, sobre todo a que cargue en ellas con esas mentiras y negatividad que quieren utilizar. Cuando alguien habla mal de otra persona sabiendo que es mentira, es el tiempo el que pone a cada persona en su sitio, el que hace que lo dicho se muestre como mentira y la verdad salga a la luz.

No habla de un hecho concreto o personas concretas. Únicamente pone sobre la mesa algo que suele ser habitual y que ocurre más veces de las que nos gustaría. Intuimos que importa mucho la personalidad de quien es atacado y su fuerza para no enfrentarse o, simplemente, aceptar lo que la otra persona ha dicho y ocuparse de dejar que el tiempo haga que lo dicho se vuelva contra quien lo fue diciendo.

La importancia de la calumnia no está en lo que se dice o en quien lo dice, sino en la persona que lo escucha lo toma como cierto. Esa es la mejor manera para que se propague, para que se tome como cierto y, sobre todo, para perjudicar a una persona que, en la mayoría de las ocasiones no lo merece y, aunque lo mereciera, no es la forma ni el modo.


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