Cálculo de Probabilidades, Mario Benedetti

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Cada vez que un dueño de la tierra proclama
para quitarme este patrimonio
tendrán que pasar
sobre mi cadáver
debería tener en cuenta
que a veces
pasan.

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Análisis

El protagonista del poema trabaja una tierra que no es la suya, pero que seguramente lleva años utilizando, sembrando, haciendo que dé sus frutos temporada tras temporada. Cuando el propietario lo reclama o pretende echar al trabajador de ella, este desea luchar para conservarla, incluso dando su vida. Sin embargo, también es consciente de que, en la mayoría de las ocasiones, los dueños de la tierra consiguen su propósito. Por eso este hombre sopesa y calcula sus posibilidades.

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Nuevamente, Benedetti nos habla de las tierras y de cómo los dueños de grandes superficies, esos terratenientes y latifundistas que aún existen, prestan sus tierras para que sean trabajadas por personas honradas, por personas que luchan de sol a sol para sacar su vida adelante y la de sus familias.

Sin embargo, como gente poderosa que son, quieren hacer y deshacer a su antojo, quieren echar a las personas cuando lo desean, sin que les importe el destino de las mismas. Es por ello que muchos de los que trabajan en esas tierras están cansados, están hartos de que se juegue con su trabajo y con sus vidas y por ello deciden enfrentarse, deciden luchar por lo que consideran suyo, aunque sepan que tienen pocas posibilidades.

Cuando el poeta escribe este poema, parece que está en el momento en el que se está planteando el luchar por recuperar parte de esas tierras que entienden que tienen que ser devueltas al pueblo o más personas que han trabajado estas durante toda su vida y, seguramente, sus antepasados. Pero para ello tiene que pensar, no lanzarse a una lucha sin apoyos. Se busca una unión, un consenso y, sobre todo ver la forma de demostrar al poder, a los amos, que ya no son esclavos y que su trabajo merece una recompensa y, si es necesario, luchar por defender y conseguir lo que consideran suyo.

En este poema podemos ver que, en el momento que fue escrito, todavía seguía habiendo una gran diferencia entre las personas ricas y las que menos tenían. También intuimos, cuando releemos el texto, que grandes extensiones, latifundios, eran controlados por muy pocas personas y, sobre todo, utilizaban para el trabajo personas que eran fácilmente prescindibles.

Sin embargo, el pueblo ya empezaba a rebelarse contra esa situación, contra ese servilismo que muchos terratenientes pensaban que debía de seguir habiendo y, sobre todo, empezaban a alzar la voz de una manera importante y con un objetivo muy claro: que la tierra pasara a ser del pueblo y a ser trabajada por este.


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