El Bisonte, Jorge Luis Borges



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Análisis

Borges y los animales, otro tema enjundioso que ha provocado diversos debates y algunas tesis y ensayos muy interesantes. En el poema que nos ocupa, el animal elegido es el bisonte. Recordamos al menos otro poema en el que el escritor argentino usa el bisonte como vehículo para sus reflexiones filosóficas. Se llama “El advenimiento” y es una preciosa pieza inspirada en la Cueva de Altamira (Cantabria) que cuenta con uno de los ciclos pictóricos prehistóricos más importantes del mundo.

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Si Borges visitó Altamira, tuvo mucha suerte. De hecho, recientemente ha estado cerrada al público durante más de una década. De cualquier forma, es evidente que Altamira causó un profundó impacto en el escritor. De nuevo, la cueva aparece en este poema titulado sencillamente “El bisonte”.

Borges aprovecha el carácter icónico del bisonte para reflexionar sobre el tiempo y la eternidad

Este animal es una de las figuras icónicas del arte rupestre y Borges aprovecha este carácter icónico del bisonte para reflexionar sobre el tiempo y la eternidad, sobre el individuo y el arquetipo. Como sucede en muchas ocasiones, Borges lleva un símbolo a su terreno, y en este caso, la especulación sobre el concepto del tiempo vuelve a estar detrás del poema.

Borges opta, como en otros muchos de sus poemas, por el soneto, forma clásica por excelencia que el argentino también gustaba cultivar

En el primer verso del primer cuarteto, incluye una enumeración, recurso también habitual en la última fase de su producción. Borges describe al bisonte en su espacio.

En el segundo cuarteto, Borges ya incluye al ser humano, elemento clave de la significación del poema. El poeta ve en los ojos del bisonte al indio de América y, por supuesto, al hombre de Altamira.

Y en la tercera estrofa se dan las claves de la reflexión del poeta. De hecho, Borges no se anda por las ramas y afirma que está pesando. Mientras el poeta mira (o recuerda) al bisonte llega a una conclusión: el animal está fuera del tiempo, el arquetipo bisonte es eterno, porque vive en la eternidad del instante, un concepto clásico en el corpus borgeano al que, en este caso, llega al poner frente a frente, al ser humano con el animal.

El animal no es pasado ni futuro, es instante y por eso es eterno

El bisonte no está preocupado por el tiempo humano, es “cero”, es el primero y el último, mientras que el ser humano es “uno”, es devenir, es un sujeto material marcado y definido por el paso del tiempo. El animal, sin embargo, no es pasado, ni futuro; es solo instante, y por eso es eterno.

Con “El bisonte”, Borges no vuelve a mecer en su compleja concepción filosófica del tiempo que en este caso nos deja peor parados a nosotros, como individuos.


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