Biografía, Gabriel Celaya



>> Siguiente >>

Análisis

En este poema, el autor nos habla de la importancia y la exigencia de saber estar, las buenas costumbres y del protocolo, así como de las reglas sociales, junto con la educación de todo lo relacionado con la interacción con otras personas, desde el punto de vista social. El poeta hace una crítica de todo esto y la importancia de la exigencia de una educación y conducta intachables.

Publicidad

Se destaca lo esencial de las carreras empresariales, económicas, etc., frente a las letras, las humanidades. Las relaciones personales y de pareja se mueven por interés social y de clase. Todo se mueve por lo políticamente correcto, por lo que debe ser. El poeta se niega a eso y se enfrenta a lo socialmente establecido. Esta contestación social y personal hace que vivamos realmente y que descansamos en nuestro camino vital hasta la muerte.

Si nos paramos a interpretar el poema, llegamos a la conclusión de que la importancia del mismo reside en la crítica hacia una sociedad que da más importancia a la fachada, lo irreal, que a lo que es verdaderamente importante, que es la persona, el ser humano. Además, se intenta inculcar una serie de normas sociales y caminos hacia el éxito, basados en las ciencias, la economía, etc., y se deja de lado lo humano, ya sea desde el punto de vista personal, como desde el punto de vista académico.

Estamos ante una crítica a una sociedad que valora únicamente a las personas por lo que aparentan, por lo que tienen y por las relaciones personales que puedan conseguir. Es por ello que la mirada del poeta es la mirada irónica, crítica y, sobre todo, con un estilo que nos hace sentir incómodos ante la lectura.

Identificamos rápidamente qué es lo que nos quiere hacer entender el poeta y, sobre todo, utiliza un vocabulario, una versificación que no resulta para nada difícil de comprender. La notamos cercana y, al mismo tiempo, cargada de una gran intensidad e intencionalidad. El poeta se deshace en este poema de cualquier tipo de elemento que pueda resultar difícil de comprender. Además, al utilizar la segunda persona, ese “tú” que parece que nos está señalando a nosotros mismos, nos hace sentir parte del poema y receptores del mensaje directamente.


Volver Inicio