Bella, Pablo Neruda

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BELLA,
como en la piedra fresca
del manantial, el agua
abre un ancho relámpago de espuma,
así es la sonrisa en tu rostro,
bella.

Bella,
de finas manos y delgados pies
como un caballito de plata,
andando, flor del mundo,
así te veo,
bella.

Bella,
con un nido de cobre enmarañado
en tu cabeza, un nido
color de miel sombría
donde mi corazón arde y reposa,
bella.

Bella,
no te caben los ojos en la cara,
no te caben los ojos en la tierra.
Hay países, hay ríos
en tus ojos,
mi patria está en tus ojos,
yo camino por ellos,
ellos dan luz al mundo
por donde yo camino,
bella.

Bella,
tus senos son como dos panes hechos
de tierra cereal y luna de oro,
bella.

Bella,
tu cintura
la hizo mi brazo como un río cuando
pasó mil años por tu dulce cuerpo,
bella.

Bella,
no hay nada como tus caderas,
tal vez la tierra tiene
en algún sitio oculto
la curva y el aroma de tu cuerpo,
tal vez en algún sitio,
bella.

Bella, mi bella,
tu voz, tu piel, tus uñas
bella, mi bella,
tu ser, tu luz, tu sombra,
bella,
todo eso es mío, bella,
todo eso es mío, mía,
cuando andas o reposas,
cuando cantas o duermes,
cuando sufres o sueñas,
siempre,
cuando estás cerca o lejos,
siempre,
eres mía, mi bella,
siempre.

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Análisis

“Bella” está incluido en la sección “El amor”, primera parte del poemario Los versos del capitán. Ya nos hemos referido a este libro en relación al poema “El viento en la isla”. Se trata de uno de los poemarios más curiosos de Pablo Neruda. El poeta chileno escribió estos versos en la Isla de Capri, en Italia, acompañado de buenos amigos y algo más… Su amante de aquella época, Matilde Urrutia, también estaba con él, y la mayor parte de estos poemas son inspirados por ella.

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Hay que tener en cuenta que Neruda vivía separado de su todavía mujer, Delia del Carril, a la cual enviaba cartas en las que le ocultaba su relación con Matilde. Esta situación, sumada a la lejanía de su patria, influye de forma decisiva en el contenido de Los versos del capitán. La primera edición de este libro (1952), de tirada limitadísima, ni siquiera llevó su nombre. No quería Neruda que se hiciese público su romance… Diez años más tarde, el poeta chileno reconocía la autoría, y justificaba su anonimato debido al “clima desconsolado y ardiente del destierro”…

¿Destierro? Sí. ¿Ardiente? Sin duda. ¿Desconsolado? Seguramente no fue para tanto… Estar en Capri con los amigos y la amante no debe estar tan mal…Y es que Neruda, además de uno de los poetas más grandes de la historia en lengua castellana, era un hombre un poco exagerado y no muy sincero. Pero, quién esté libre de pecado….

“Bella” es un poema que ofrece una sentida y pasional oda a su amante. Matilde Urrutia es la musa que inspira los versos de esta pieza, como muchas otras de Los versos del capitán. La estructura temática de este poema es clásica. Se trata de una descripción del cuerpo de la mujer comparada con diversos elementos de la naturaleza.

Neruda empieza por la sonrisa. El agua y la espuma son los elementos marinos que utiliza el poeta para expresar la vivacidad y la alegría de su compañera. Y es que versos como este están bañados en salitre, viento, arena y acantilados. La isla, Capri, es la otra poderosa influencia de Neruda para este libro.

Los pies y las manos, ocupan la segunda estrofa y el pelo, la tercera. Neruda no lo puede evitar, y hace acto presencia como sujeto en esta estrofa. Su corazón descansa al lado de su amada. En la cuarta estrofa hace una referencia a su patria, en ese momento lejana. Su amante también le permite recordar lo que ha dejado atrás.

El poeta continúa describiendo el cuerpo de la mujer, hasta que llegamos a la última y vibrante estrofa. Neruda acelera al ritmo para expresar el deseo y la ardiente pasión que crece cuando se acerca el encuentro. De nuevo, la posesión como una de las obsesiones de Neruda. “Bella” es un poema de verso libre, de ritmo irregular, que ofrece otro ejemplo de poesía pasional y sensual. Puro Neruda.


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