En Mi Barrio, Juan de Dios Peza



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Análisis

Estamos ante uno de sus poemas en los que el autor nos traslada a otra época, un momento de felicidad, de color, de muchas vivencias sociales, familiares, personales e íntimas. Sin embargo, el contraste entre la realidad y los recuerdos es muy fuerte y, en cierto modo, abre una ligera grieta en su alma y una cierta tristeza se apodera de él, encontrando dudas en sus creencias religiosas.

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El poeta nos sitúa espacialmente, describiéndonos algunos detalles de las calles por las que ha pasado o que recuerda. El lugar más importante es un espacio donde hay imagen religiosa, una santa. El tiempo ha hecho mella en el color de sus vestiduras y los adornos ahondan en esa sensación de deterioro.

El tiempo ha olvidado a esta imagen y nadie se acerca a cuidarla o venerarla. Tampoco la quitan en procesión. La única ofrenda no parece tal y se asemeja a una suciedad que ha quedado sin limpiar. Aunque abandonada, es un símbolo de bondad y nadie la ha intentado robar. Para el poeta, esa imagen ha quedado reducida a algo sin valor, que resulta prescindible.

Sin embargo, aun con esa imagen triste de la virgen, el poeta recuerda vivamente su niñez, su juventud. Recuerda el lugar lleno de color, limpio y con los dorados de adornos y ropajes, algo que ya no existe. Ese lugar fue importante para el poeta. Al ver cómo está actualmente siente menguar su fe. S u primer amor, que conoció allí, está muerta y enterrada, de ahí la mención a los cipreses, tan comunes en los cementerios y cuya presencia en ellos se debe a que sus raíces crecen hacia abajo, evitando así que estas levanten las tumbas.

Aunque tiene fe, siente que no le queda nada. También se da cuenta de que todo lo relacionado con su infancia también ha desaparecido. Su barrio y sus recuerdos ya no están, todo ha cambiado pero… parece que algo queda, aunque se ha convertido en una zona sin vida y sin memoria. La Iglesia sigue con los mismos rituales, sin embargo, el poeta reconoce su antigua casa y se da cuenta de que los recuerdos no han desaparecido, siguen presentes, incluso los de ese amor perdido.


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