Bandoneón, Mario Benedetti

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me jode confesarlo
pero la vida es también un bandoneón
hay quien sostiene que lo toca dios
pero yo estoy seguro que es troilo
ya que dios apenas toca el arpa
y mal

fuere quien fuere lo cierto es
que nos estira en un solo ademán purísimo
y luego nos reduce de a poco a casi nada
y claro nos arranca confesiones
quejas que son clamores
vértebras de alegría
esperanzas que vuelven
como los hijos pródigos
y sobre todo como los estribillos

me jode confesarlo
porque lo cierto es que hoy en día
pocos
quieren ser tango
la natural tendencia
es a ser rumba o mambo o chachachá
o merengue o bolero o tal vez casino
en último caso valsecito o milonga
pasodoble jamás
pero cuando dios o pichuco o quien sea
toma entre sus manos la vida bandoneón
y le sugiere que llore o regocije
uno siente el tremendo decoro de ser tango
y se deja cantar y ni se acuerda
que allá espera
el estuche.

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Análisis

Para el poeta la vida es como un bandoneón porque es un instrumento del pueblo, terrenal. Quien lo toca con el alma, estirando y acortando el fuelle, es capaz de hacer expresar con su música la alegría, el dolor, la esperanza y las palabras a modo de canción. Hoy día la gente prefiere otros ritmos menos profundos, pero cuando el bandoneón suena, cuando el tango fluye, la vida misma se oye y el estuche que encierra el instrumento se deja de lado para que la música suene, viva y nos llene el corazón.

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Para algunos autores, como puede ser Benedetti, la música es algo importante porque también expresa a través de sus notas, de una manera poética muchos sentimientos. En este caso, el bandoneón, instrumento básico en la música popular en Latinoamérica, sobre todo en algunos países como puede ser argentina y Uruguay, de donde era oriundo Benedetti, se asocia también a un tipo de baile más que conocido por la mayoría de nosotros: el tango.

No es un instrumento fácil de tocar y la mayor dificultad que hay a la hora de ejecutar un tema, es que es necesario que el músico interprete y haga transmitir a quien escucha lo que la música dice, lo que la partitura no es capaz de interpretar por escrito. El bandoneón, su música, es capaz de hacer llegar a lo más íntimo de nosotros el amor, la felicidad, alegría, el sufrimiento y muchos otros sentimientos si es tocado desde lo más profundo del intérprete.

No solamente es tormento musical, es la representación de un pueblo, de toda una cultura que se mantiene viva y que lucha porque se mantenga así. Es una expresión de lo más profundo del pueblo, de la clase trabajadora y, a través de su música del tango creó no solamente un estilo de baile, sino que es un importante elemento cultural que fue evolucionando junto con la propia historia del país.

Es por ello que el bandoneón no solamente es un instrumento, es la representación del dolor y el sufrimiento toda una generación de artistas; es la historia viva, en música y baile, de una época imposible de olvidar y que está impregnada de notas musicales, el tango y el aire del bandoneón.


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