Artigas, Mario Benedetti

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Se las arregló para ser contemporáneo de quienes nacieron
medio siglo después de su muerte
creó una justicia natural para negros zambos indios y
criollos pobres
tuvo pupila suficiente como para meterse en camisa de once
varas
y cojones como para no echarle la culpa a los otros

así y todo pudo articularnos un destino
inventó el éxodo esa última y seca prerrogativa del albedrío

tres años antes que naciera marx
y ciento cincuenta antes de que roñosos diputados la
convirtieran en otro expediente demorado
borroneó una reforma agraria que aún no ha conseguido el
homenaje catastral

lo abandonaron lo jodieron lo etiquetaron
pero no fue por eso que se quedó para siempre en tierra
extraña
por algo nadie quiere hurgar en su silencio de viejo firme
no fue tosco como lavalleja ni despótico como oribe ni astuto
como rivera
fue sencillamente un tipo que caminó delante de su gente
fue un profeta certero que no hizo públicas sus profecías
pero se amargó profundamente con ellas

acaso imaginó a los futurísimos choznos de quienes
inauguraban el paisito
esos gratuitos herederos que ni siquiera iban a tener la
disculpa del coraje
y claro presintió el advenimiento de estos ministros alegóricos
estos conductores sin conducta estos proxenetas del
recelo estos tapones de la historia
y si decidió quedarse en curuguaty
no fue por terco o por necio o resentido
sino como una forma penitente e insomne de instalarse en su
bien ganado desconsuelo.

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Análisis

En esta ocasión, Benedetti escribe un poema dedicado a José Gervasio Artigas, importante personaje para la lucha por la independencia de algunos países latinoamericanos, defensor del federalismo y la libertad religiosa. Este hombre fue un personaje influyente más allá de su muerte. Unió al pueblo sin distinción de raza u origen.

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No tuvo reparos en comprometerse, enfrentarse y dar la cara y ponerse al frente de la lucha aceptando las consecuencias. Fue una pieza clave para independizarse del imperio español y liberar así a los territorios latinoamericanos. Tuvo que exiliarse al final de su vida. La primera reforma agraria llegó con él, antes que la de los comunistas.

Fue traicionado, después de todo lo que hizo por el pueblo, por los suyos, por los que llegaron al poder y lo obligaron a exiliarse únicamente por dirigir al pueblo su libertad, por defenderlo, por ofrecerle un futuro posible. Obligado al exilio en Paraguay, en Curuguaty, por quienes no lucharon, por políticos y personas interesadas, cobardes con sed de poder, por aquellos que desean ser parte de la historia sin merecerlo. Lo hizo por el pueblo, para evitar el derramar sangre de una parte del pueblo contra la otra, y lo hizo sufriendo.

La temática de este poema es utilizada por algunos autores para ensalzar la figura de un personaje importante de la historia de un país o su participación en un hecho concreto. En este caso, José Gervasio Artigas es parte de la historia viva de Latinoamérica, es parte de la libertad de los territorios latinoamericanos y es parte de la aparición de varios de los países conocemos hoy día.

La importancia de este personaje no está únicamente relacionada con la parte más bélica o más política, sino también con la parte más dura, que fue la del auto exilio al que se sometió, aunque también fue obligado, para, de alguna manera, evitar que todo el trabajo que se había realizado, para que el futuro latinoamericano fuera el que es, se perdiera. No solamente tuvo que abandonar su país para siempre, sino también a su familia y todo por su pueblo, por la tierra que amaba.

Benedetti reclama con este poema el homenaje póstumo necesario a una persona sin la que la historia de la América no tendría sentido, no sería posible. Lo importante de este poema es que concentra en muy pocos versos y de la manera muy directa y gráfica, la importancia de este personaje, lo que ocurrió tras lograr esa independencia con el imperio español y, como finalmente transcurrió la última etapa de su vida el exilio, en Paraguay.


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