Arte poética, Jorge Luis Borges

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Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

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Análisis

Borges nos va describiendo, a través de los versos de este poema, su visión de la creación poética. A través de los diferentes cuartetos desarrollará este tema.

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En el primer cuarteto nos habla del paso del tiempo y de cómo cada día que pasa nos hace ser diferentes. Con la metáfora del río, que nunca pasa dos veces por el mismo sitio, que el cauce por el que va se va transformando con la acción del agua, nos hace ser consciente de nuestra propia transformación y, al mismo tiempo, de que nosotros somos como río, jamás volveremos a ser los mismos ni hoy, ni mañana, ni pasado.

En el segundo cuarteto hay una referencia literaria a ” La vida es sueño”, no exacta al libro pero sí que nos recuerda al mismo. En esta estrofa es importante la idea de la muerte, a la que tememos y que para el propio poeta es el sueño mismo.

En la tercera estrofa nos habla del paso del tiempo en el hombre y hace una crítica negativa sobre cómo las personas utilizan el paso del tiempo como temática para ser usada en el arte, la literatura y la música. En vez de ver el paso del tiempo como un símbolo positivo, el poeta lo ve cómo algo que no desea recordar.

En la siguiente estrofa, la cuarta, Borges incluso se critica a sí mismo como poeta al identificar este arte como algo pobre y, al mismo tiempo, inmortal. Para él, la poesía no brilla de la forma que debería, la identifica con el nacimiento o el ocaso del día pero, en ningún momento la sitúa en el momento del día más brillante, con más fuerza. Es como si el arte no tuviera nada nuevo que mostrar.

En la quinta estrofa el poeta expresa que el arte debe mostrarse realmente cómo es y no como se espera que sea. Parece que es un reproche hacia otros artistas que escriben sólo para el público o para tener un éxito y no muestran su arte como realmente quieren. Y continúa con esa idea en la siguiente estrofa, en la que utiliza la metáfora del personaje de Ulises y su vuelta a Ítaca para mostrarnos la importancia de la humildad del artista. Es como si apostara por una poesía más sencilla, sin artilugios, sin grandes metáforas o juegos de palabras, como si quisiera volver a los orígenes de la propia poesía, de la creación artística.

Finalmente, Borges apuesta por un arte que tome como modelo a Heráclito. Para el es una referencia a tener muy en cuenta en lo que creatividad artística se refiere.

Como podemos ver en este poema, finalmente, después de años de trabajo y de creación literaria, el poeta aboga por retornar a los inicios de la creación artística, a la sencillez e incluso ingenuidad de los primeros versos que escribió, más sencillos pero que, al mismo tiempo, expresaban todo lo que el poeta quería decir.


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