Apegado a mí, Gabriela Mistral

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Velloncito de mi carne,
que en mis entrañas tejí,
velloncito friolento,
¡duérmete apegado a mí!

La perdiz duerme en el trébol
escuchándole latir:
no te turben mis alientos,
¡duérmete apegado a mí!

Hierbecita temblorosa
asombrada de vivir,
no te sueltes de mi pecho:
¡duérmete apegado a mí!

Yo que todo lo he perdido
ahora tiemblo hasta al dormir.
No resbales de mi brazo:
¡duérmete apegado a mí!

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Análisis

Las autoras femeninas, dentro de la poesía, temáticamente suelen ser mucho más ricas que sus homólogos masculinos. Esto se debe a varios factores, pero sobre todo la maternidad es muy importante, ya que abre un abanico de posibilidades en cuanto al contenido de los poemas, mucho más rico, variado y, sobre todo, con una expresión de los sentimientos completamente diferente y mucho más bella.

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En este caso la poeta, como si fuera una nana, le habla al hijo que mece en sus brazos. Lo está haciendo dormir con su poema. No quiere que nadie lo turbe, que nada lo despierte. El niño, como es natural, se sorprende de todo lo que le rodea y busca saber qué es. Ella lo quiere proteger para que nada le pase. La madre -poeta no quiere que su pequeño pase lo que ella El poema acaba volviendo a repetir y recordar el deseo de protección hacia su niño, hacia la pequeña criatura que está gimiendo entre sus brazos y que despierta en ella unos sentimientos de protección muy grandes.

La maternidad es la temática esencial en lo femenino y en su poesía, tanto por su falta como por el haber pasado por este proceso. Es por ello que cuando vemos esto plasmado en versos, se pueden caer en algunas ocasiones en un exceso de lo femenino haciendo que el poema no tenga toda la fuerza expresiva que debería tener.

En este caso, un sentimiento personal y emocional de la poeta, como es la protección a su hijo, se resuelve de una manera sencilla, eficaz y, sobre todo, expresiva, a lo largo de unos pocos versos, que resumen los sentimientos más personales de la escritora. Esto es positivo ya que obliga a la autora a expresar en muy pocas palabras aquello que tiene dentro de ella.

Por otro lado, la protección del niño implica que hay una sensación de peligro, desasosiego, por el miedo de que el niño crezca y se vea, de alguna manera, sobrepasado o sin los recursos adecuados para luchar en la vida. Es por ello que también, en muchas ocasiones, se recrea, por parte de algunas escritoras, en esa idea de protección, que no ocurre en este caso. Es como una necesidad de la autora para qué quede constancia de ese sentimiento sin caer en un exceso de escritura, lo que haría perder todo sentido a la idea del propio poema.


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