Amor, Pablo Neruda

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Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.

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Análisis

“Amor” es el cuarto poema de la sección “Farewell y los sollozos” del poemario titulado Crepusculario de Pablo Neruda. Se trata del primer libro de poemas del autor chileno, publicado en 1923 y que agrupa piezas escritas entre dicha fecha y 1919. Es decir, entre los 15 y los 19 años. Es por tanto, un libro de juventud, que hay que valorar como el primer paso en la dilatada carrera del célebre poeta chileno pero que, según muchos de sus estudiosos, acusa ciertos defectos que irán desapareciendo a lo largo de su trayectoria.

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El primer libro de poemas es como el primer disco de una banda. Suelen ser viscerales, como una declaración de intenciones, pero generalmente poco armónicos y un tanto dispersos. Como un grupo de música, el poeta joven ya conoce los acordes y sabe crear canciones, pero en el futuro, si es bueno, establecerá su propio estilo perfeccionando sus recursos. Hay que tener en cuenta que tras Crepusculario, llegó Veinte poemas de amor y una canción desesperada, tal vez el disco más famoso de Neruda… Pero es posible que sin Crepusculario, el autor chileno no hubiese dado con Veinte poemas.

Si leemos con atención el poema “Amor”, podremos rastrear sin dificultades varios de los recursos y temas que más tarde se convertirán en clásicos en la poesía nerudiana. En este sentido, los dos primeros versos del poema son elocuentes. Neruda usa el pluscuamperfecto de subjuntivo para expresar un deseo no realizado.

El yo lírico anhela la posibilidad de disfrutar del cuerpo de la amada. Neruda no se anda por las ramas y hace referencias directas a los atributos físicos de la mujer. Podríamos decir que es un Neruda adolescente o postadolescente, pero son detalles que continuarán en su obra. En este caso, el poeta no pierde el tiempo buscando una metáfora o un símbolo muy complicado, tiene prisa por contar lo que siente. Y lo que siente es deseo. Lo llama amor, pero también quiere decir sexo…

Más adelante, hace una referencia a Dios, detalle que ha llamado la atención de los analistas de la obra de Neruda y que se reproduce en diferentes piezas de este poemario. El autor chileno aun no tiene configurada su ideología que, como sabemos, rechazó la religión. Por ello, resulta curiosa esta referencia, sin gran importancia temática, por otro lado, en el poema que nos ocupa.

Porque lo que Neruda expresa con “Amor” es la sensualidad, el deseo no satisfecho, o no suficientemente satisfecho. Porque hay deseos que nunca se satisfacen del todo, la copa rota que nunca sacia, la sed mortal en palabras de un célebre cantautor asturiano. Y al final, el joven Neruda no puede evitar mostrar uno de sus versos fetiche que dicho, con diferentes palabras, aparecerá muchas veces en su obra y en la de casi todos los poetas de amor: nadie te amará como yo te amo… Aunque, Neruda, en este caso, usa el condicional: “si me dejas, te amaré, siempre, una y otra vez”… Puro furor y pasión juvenil.


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