América Insurrecta (1800), Pablo Neruda

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NUESTRA tierra, ancha tierra, soledades,
se pobló de rumores, brazos, bocas.
Una callada sílaba iba ardiendo,
congregando la rosa clandestina,
hasta que las praderas trepidaron
cubiertas de metales y galopes.

Fue dura la verdad como un arado.

Rompió la tierra, estableció el deseo,
hundió sus propagandas germinales
y nació en la secreta primavera.
Fue callada su flor, fue rechazada
su reunión de luz, fue combatida
la levadura colectiva, el beso
de las banderas escondidas,
pero surgió rompiendo las paredes,
apartando las cárceles del suelo.

El pueblo oscuro fue su copa,
recibió la substancia rechazada,
la propagó en los límites marítimos,
la machacó en morteros indomables.
Y salió con las páginas golpeadas
y con la primavera en el camino.
Hora de ayer, hora de mediodía,
hora de hoy otra vez, hora esperada
entre el minuto muerto y el que nace,
en la erizada edad de la mentira.

Patria, naciste de los leñadores,
de hijos sin bautizar, de carpinteros,
de los que dieron como un ave extraña
una gota de sangre voladora,
y hoy nacerás de nuevo duramente
desde donde el traidor y el carcelero
te creen para siempre sumergida.

Hoy nacerás del pueblo como entonces.

Hoy saldrás del carbón y del rocío.
Hoy llegarás a sacudir las puertas
con manos maltratadas,con pedazos
de alma sobreviviente, con racimos
de miradas que no extinguió la muerte,
con herramientas hurañas
armadas bajo los harapos.

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Análisis

En este poema se mezcla la misma temática de la lucha, la guerra pero vista desde un punto de vista histórico. La revuelta de los países conquistados para recuperar lo que siempre les perteneció, para arrebatarle a los que intentaron arrasar con la cultura y con los habitantes de un nuevo continente, todo lo que le robaron.

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El pueblo se rebela contra los conquistadores y quiere recuperar su libertad, su tierra, todo lo que éstos se llevaron. Este levantamiento no fue algo que sucediera de la noche para la mañana, no fue de repente, fue como una brisa que poco a poco se convirtió en tormenta. Fue el convencimiento del pueblo el germen de ello y de que se levantaran en armas.

En un principio, el poeta nos indica que los conquistadores no hicieron mucho caso a estos levantamientos, pensando que serían flor de un día. Ese fue su error, que hizo, como la levadura, aumentar a aquellos insurgentes y a otros muchos que se les unieron. Como elemento esencial en la lucha, se recuperaron los símbolos que habían sido reprimidos. Además, las cadenas, tanto físicas como emocionales, dejaron de ser barreras.

Esta revuelta, esta lucha se propagó al resto de lugares y países y tuvo mucho eco, abrió los ojos a muchos y se dieron cuenta del engaño de quienes los conquistaron. América es la representación del poder del pueblo, de los que menos tenían, los que perdieron su sangre para que un nuevo camino se hiciera y un nuevo continente surgiera. América nació de los pobres, de los que no tenían nada y lo dieron todo por cambiar el destino de toda una tierra que ya existía antes de ser conquistada.

Nuevamente el poeta se dirige como portavoz del pueblo y utiliza la historia para hacerles recordar a las personas de dónde vienen y el porqué de la situación social en la que están. Los conquistadores, los extranjeros que vinieron de fuera y que arrasaron con todo la cultura, son los que tienen que reconocer su culpa y los que tienen que devolver al pueblo todo aquello que se llevaron, incluidas sus costumbres, su orgullo, su respeto, su manera de entender la vida y sus creencias, además de sus tesoros.


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