Alma Desnuda, Alfonsina Storni

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Señor, mi queja es ésta,
Tú me comprenderás;
De amor me estoy muriendo,
Pero no puedo amar.

Persigo lo perfecto
En mí y en los demás,
Persigo lo perfecto
Para poder amar.

Me consumo en mi fuego,
¡Señor, piedad, piedad!
De amor me estoy muriendo,
¡Pero no puedo amar!

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Análisis

“Alma desnuda” es un maravilloso poema de Alfonsina Storni (1892-1938), escritora argentina vinculada al modernismo, pero con una brillante voz propia entre sus contemporáneos. Se trata de una de las poetisas hispanoamericanas del siglo XX más reconocidas, cuya producción, ya en vida, gozó de gran éxito de crítica y público.

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“Alma desnuda” ofrece una interpretación del propio carácter de su autora. Emocional, sensible, reivindicativa, una mujer en un entorno hostil, Storni desnuda su alma en esta pieza de musicalidad vibrante y fluida. Es una combinación de tercetos con versos endecasílabos y rima consonante a lo largo de toda la pieza.

La primera estrofa define el tema y el estilo. Es un poema de confesión, de expiación. El yo poético busca purificarse a través de estos versos, ansía ser comprendido, lucha por defender su identidad ante las agresiones sociales. Es un “yo” ante el “otro”. El tono de la pieza, como ocurre en buena parte de la obra de Storni, es melancólico, casi amargo. La esperanza apenas se filtra en los versos de “Alma desnuda”.

Los pétalos de la flor, con la que se compara el yo poético, van cayendo a medida que la vida avanza. Los pétalos son la belleza, los recuerdos, tal vez las esperanzas. Aquí y allá ha dejado huella, pero no la suficiente para descansar y mirar atrás con satisfacción. La comparación con elementos de la naturaleza es un recurso clásico en el modernismo. El yo poético se define a través de estos fenómenos, que son una forma de describir un carácter poliédrico. Puede rugir, ser violento, pero busca un recodo, una grieta, donde descansar. Dulce y feroz, así puede ser una persona.

La obra de Storni se ha interpretado como una reivindicación de la feminidad. Su figura se podría comparar en Europa a la de Virginia Woolf. Dos mujeres que crecieron literariamente en un ambiente dominado por hombres y que sufrieron no solo como mujeres, también como seres humanos. Por eso, la poesía de Storni es más que una reivindicación del papel de la mujer, es una censura hacia los que coartan la identidad personal, hacia los que ponen barreras a la expansión del ser.

Así transita “Alma desnuda”, desnudando el ser de Storni, que busca dioses alternativos, que no acepta obstáculos, que ansía un trozo de verdad, un corazón auténtico abierto que la nutra de vida, de sangre pura sin contaminar. Un alma también contradictoria que desea lo que no tiene, que vive de espaldas al tiempo, sin disfrutar el instante, anhelando un capítulo de su vida que no llega.

Un alma, así mismo, altiva, que sabe defenderse, que niega, pero sobre todo que es libre -o pretende serlo- y que anhela su lugar en el mundo, o en el firmamento…


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