Alguien, Mario Benedetti

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Alguien limpia la celda
de la tortura
que no quede la sangre
ni la amargura

alguien pone en los muros
el nombre de ella
ya no cabe en la noche
ninguna estrella

alguien limpia su rabia
con un consejo
y la deja brillante
como un espejo

alguien piensa hasta cuando
alguien camina
suenan lejos las risas
una bocina
y un gallo que propone
su canto en hora
mientras sube la angustia
la voladora

alguien piensa en afuera
que allá no hay plazo
piensa en niños de vida
y en un abrazo

alguien quiso ser justo
no tuvo suerte
es difícil la lucha
contra la muerte

alguien limpia la celda
de la tortura
lava la sangre pero
no la amargura.

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Análisis

El poeta habla de las torturas, de cómo muchos hombres y mujeres murieron torturados y como de ellos queda la sangre, la tristeza, que se quiere eliminar únicamente limpiando el lugar. El nombre de una mujer, una más, queda grabado en el dolor de los muros. La luz de las estrellas desaparece por el sufrimiento.

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Quien tortura quiere ser expiado de su culpa. Alguien le anima, le aconseja y le hace sentir mejor, haciéndo que se libere de ese sentimiento. Otro hombre se angustia al pensar en que llega la mañana, que todo sigue igual, que el tiempo pasa y la vida y la rutina continúan.

Los que están encerrados piensan en salir de allí, en la libertad y reencontrarse con su amor y con sus hijos. En la lucha, los justos encuentran la muerte. El lugar donde se los tortura está limpio de sangre, pero el dolor y el sufrimiento permanecen en ella, haciendo que la sensación sea angustiosa.

La temática de la represión es muy utilizada por poetas que han vivido en países que la han utilizado durante ciertos periodos y bajo mandatos concretos. Así, cuando acabamos de leer este poema nos asalta un sentimiento de tristeza por todas las personas que han sufrido la represión, que han muerto torturados únicamente por pensar diferente, por desear y luchar para que las libertades del pueblo no se cercenaran.

Pero también es interesante el elemento que introduce Benedetti en este poema, que es al torturador. Es un hombre cualquiera, pero que vive atormentado y torturado por lo que hace y a quien se lo hace. Buscar perdón, busca que sus pecados sean expiados. Pero eso es imposible. Sin embargo, el ánimo de un compañero o superior sustituye al de Dios y parece que, temporalmente, se siente mejor, seguramente hasta que vuelve a torturar a otro ser humano.

Al final, ambas partes, torturado y torturador, buscan lo mismo: la libertad, el amor, el que todo termine y pensar que nada de lo sucedido ha sido real. Pero eso es imposible porque nada puede olvidar lo sucedido y siempre quedará el recuerdo de lo que allí se hizo, de las personas que fueron represaliadas, de la muerte y olor a sangre.


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